Abelardo de la Espriella ofreció disculpas por acto religioso durante su posesión
El presidente aseguró que respeta la separación entre la Iglesia y el Estado y que garantizará la libertad religiosa de todos los colombianos
31 de agosto de 2026Contenido
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El presidente Abelardo de la Espriella ofreció disculpas públicas por el acto religioso que se realizó durante su ceremonia de posesión el pasado 7 de agosto, luego de que una decisión judicial cuestionara la neutralidad religiosa del Estado durante el evento.
Durante la alocución presidencial, el mandatario explicó que la ceremonia de transmisión de mando hizo parte de la sesión conjunta del Congreso y que la denominada invocación religiosa estaba incluida en el orden del día aprobado por las mesas directivas de esa corporación.
Esta controversia surgió por la presencia de elementos y representantes religiosos durante la posesión, entre ellos una virgen y líderes de distintas confesiones. El 26 de agosto, el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá determinó que se había vulnerado el principio de neutralidad religiosa, por ende se le ordenó al mandatario ofrecer disculpas públicas.
Frente a la decisión tomada, De la Espriella señaló que, aunque es creyente y católico, reconoce que Colombia es un Estado que debe garantizar la libertad de culto y respetar tanto a quienes profesan una religión como a quienes no tienen ninguna.
El presidente también hizo una distinción entre sus creencias personales y sus responsabilidades como Jefe de Estado. En este sentido, manifestó que tiene derecho a practicar y expresar su religión, pero reconoció abiertamente que la ceremonia pudo generar incomodidad u ofensa en algunos ciudadanos.
La alocución terminó nuevamente con una referencia religiosa. El mandatario aseguró que está firme en su compromiso con el país y cerró su mensaje con las expresiones “viva Cristo Rey” y “que Dios bendiga a Colombia”.
Con sus declaraciones, De la Espriella buscó acatar la decisión judicial y, al mismo tiempo, reafirmar que sus convicciones religiosas forman parte de su ámbito personal. Aún se mantiene abierto el debate sobre los límites entre las manifestaciones de fe de los funcionarios públicos y el principio de neutralidad religiosa que se debe mantener de cara a el Estado.