Autoridades piden acelerar investigación por asesinato de Cristian Herrera
En menos de un mes, el país ha perdido dos voces del periodismo regional en contextos marcados por la violencia y la presencia de grupos armados ilegales
06 de junio de 2026Contenido
La Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación, en cabeza de Gregorio Eljach Pacheco, rechazaron el asesinato del periodista Cristian Herrera, ocurrido en Norte de Santander, en un ataque armado el sábado 6 de junio, mientras se encontraba con su familia, en el barrio Quinta Oriental de Cúcuta, y pidieron a las autoridades competentes avanzar con celeridad en las investigaciones para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y evitar que el caso quede en la impunidad.
La Defensoría expresó su solidaridad con la familia del comunicador, sus colegas y la Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, organización de la que Herrera hacía parte como corresponsal en Norte de Santander e integrante de su junta directiva.
“Nos indigna y duele profundamente el asesinato del periodista Cristian Herrera”, señaló la Defensoría. La entidad destacó que el periodista dedicó gran parte de su trabajo a informar sobre temas relacionados con la impunidad, el crimen organizado, la corrupción y la situación de la región del Catatumbo.
Según el organismo, su labor permitió visibilizar problemáticas que afectan a las comunidades y contribuir al derecho ciudadano a estar informado.
La Defensoría también advirtió que Herrera contaba con medidas de protección de la Unidad Nacional de Protección, UNP, las cuales no lograron evitar el crimen. “La vida de Cristian se puso en riesgo y le terminó costando la vida debido a su oficio”, indicaron en el comunicado.
El organismo recordó que este hecho se suma al asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda, ocurrido el mes pasado en Briceño, Antioquia, es decir, en menos de un mes, el país ha perdido dos voces del periodismo regional en contextos marcados por la violencia y la presencia de grupos armados ilegales.
"El Procurador General de la Nación, Gregorio Eljach Pacheco, condena el crimen del periodista Cristian Herrera, perpetrado en las últimas horas por desconocidos en Cúcuta", señaló la Procuraduría en X.
Frente a esta situación, la Defensoría solicitó a la Fiscalía General de la Nación priorizar el análisis de los temas que cubría el periodista, así como los riesgos que enfrentaba y el contexto de violencia en Norte de Santander y el Catatumbo.
Además, reiteró que el asesinato de periodistas representa una de las formas más graves de censura, al afectar el derecho de las comunidades a recibir información sobre lo que ocurre en sus territorios. “La democracia se debilita cuando informar pone en riesgo la vida”, concluyó la entidad.
Trayectoria de Herrera
Se desempeñó por varios años como periodista judicial del diario La Opinión y Q’ Hubo, en Cúcuta, liderando investigaciones sobre el crimen organizado en la ciudad, las cuales lo hicieron merecedor de reconocimientos y premios de periodismo, pero también de constantes amenazas contra su vida que lo obligaban a permanecer escoltado.
"Nunca tuvo horario de salida en su trabajo. En una ciudad donde la muerte ronda permanentemente y enluta familias a diario, no hay tiempo de descanso para un periodista. O por lo menos no lo había para Cristian Herrera, quien sin importar la hora, siempre estaba a tiempo en el lugar de los hechos para conocer de primera mano lo ocurrido y mantener informados a los ciudadanos", expresó la que fue su casa editorial La Opinión.
La labor periodística de Cristian Herrera estuvo acompañada durante años por amenazas, intimidaciones y presiones derivadas de su trabajo investigativo en Norte de Santander. Su primer episodio grave de amenazas se remonta al año 2004, luego de publicar una investigación en la que reveló inconsistencias en las estadísticas oficiales sobre el robo de vehículos en Cúcuta.
Tras este hecho, comenzó a recibir llamadas intimidantes, seguimientos y señalamientos que pusieron en riesgo su integridad y la de su familia. Durante varios años, Herrera denunció presiones provenientes de distintos sectores de poder. La situación alcanzó tal nivel que debió abandonar temporalmente el país y refugiarse en Chile durante varios meses, antes de regresar a Colombia para continuar ejerciendo el periodismo.
Una década después, en 2014, volvió a ser objeto de amenazas. Un panfleto atribuido al grupo delincuencial Los Rastrojos lo declaró objetivo militar tras la publicación de información relacionada con capturas de integrantes de esa organización criminal en la región.
"A pesar de los riesgos, Cristian Herrera nunca abandonó su vocación. Con el respaldo de organizaciones defensoras de la libertad de prensa y medidas de protección, continuó ejerciendo el periodismo judicial, convencido de que informar era un compromiso con la verdad y con los ciudadanos. Su historia refleja los peligros que durante años han enfrentado los periodistas en una región marcada por la violencia, el conflicto y la presencia de estructuras criminales", agregó La Opinión.
En 2017 fue interceptado por hombres armados que se desplazaban en motos pero logró salir ileso del atentado, en ese momento ya contaba con un esquema de protección de la Unidad Nacional de Protección, UNP, debido a las constantes amenazas derivadas de sus investigaciones.
Antes del asesinato, Cristian Herrera seguía divulgando sus investigaciones en un medio digital independiente, a la vez que estaba vinculado a la Secretaría de Seguridad Ciudadana como periodista.