Corte pide equilibrio entre el estudio y el deporte en la vida de los menores
La decisión surgió por el caso de un adolescente de 15 años que buscaba adaptar su formación escolar a sus entrenamientos y competencias
16 de septiembre de 2026Contenido
Síganos y léanos en Google Discover
Para un niño que busca convertirse en deportista de alto rendimiento, los entrenamientos y los estudios pueden llegar a competir por el mismo tiempo. La Corte Constitucional analizó precisamente esta situación y concluyó que la educación y el deporte no tienen por qué excluirse, sino que deben buscar formas de coexistir dentro del proyecto de vida de los menores.
La Sala Quinta de Revisión estudió la tutela presentada en representación de un adolescente de 15 años contra su colegio. La familia pedía que se permitiera al estudiante desarrollar sus estudios de manera no presencial y que se flexibilizaran algunas condiciones de evaluación, debido a las exigencias de su formación como futbolista.
Aunque durante el trámite el menor dejó de estudiar en esa institución y fue matriculado en otro colegio, la Corte decidió pronunciarse sobre el caso para fijar criterios sobre la relación entre estos dos derechos.
La Sala recordó que la presencialidad es la regla general. La educación virtual, por su parte, no está establecida como una modalidad aplicable de manera general en niveles de preescolar a bachillerato, sino que puede utilizarse en situaciones específicas contempladas por las normas.
En este caso, además, la Corte encontró que el colegio sí había tenido en cuenta la condición deportiva del estudiante. La institución lo había reconocido como talento excepcional en deporte, le permitía ausentarse para asistir a entrenamientos y, también, había reducido la carga de actividades que debía realizar por fuera del aula.
Con base en estos elementos, la Sala concluyó que el colegio había actuado de manera razonable y que no había vulnerado los derechos del adolescente.
La Corte aprovechó el caso para recordar que estudiar no significa únicamente cumplir con actividades académicas. La educación también tiene una dimensión social y emocional que se desarrolla en el entorno escolar. Al mismo tiempo, el deporte es un derecho fundamental y puede ocupar un lugar importante en el proyecto de vida de un menor.
Por eso, la Sala señaló que no se trata de escoger entre ser estudiante o deportista. El reto está en encontrar un punto de equilibrio que permita garantizar ambos derechos, teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada niño.