Defensoría alertó por disputa entre ELN y disidencias de las Farc en Dagua, Valle del Cauca
La alerta se originó tras la incursión del frente Luis Carlos Cárdenas en junio de 2026 en la carretera Simón Bolívar que afectó a los corregimientos El Queremal, El Danubio, La Elsa y La Cascada
28 de octubre de 2026Contenido
La Defensoría del Pueblo emitió una alerta temprana por el riesgo que representa la disputa territorial entre el frente Luis Carlos Cárdenas del ELN y el frente Jaime Martínez de las disidencias de las Farc en Dagua, Valle del Cauca. Según la entidad, el enfrentamiento amenaza a más de 60.000 habitantes de 17 de los 27 corregimientos rurales del municipio, con especial preocupación por las comunidades indígenas y afrodescendientes.
La alerta se originó tras la incursión del frente Luis Carlos Cárdenas en junio de 2026 en la carretera Simón Bolívar, conocida como la antigua vía al mar, que afectó a los corregimientos El Queremal, El Danubio, La Elsa y La Cascada. Por su parte, el frente Jaime Martínez ya tenía presencia consolidada en 13 corregimientos, los cuales eran Juntas, Cisneros, Loboguerrero, Zabaletas, El Naranjo, Zelandia, Los Cristales, Providencia, Los Alpes, Santa María, El Limonar, El Palmar y Jiguales.
De acuerdo con la Defensoría, Dagua es un corredor estratégico que conecta el centro del Valle del Cauca con el océano Pacífico, a través de Buenaventura. Esta ubicación es aprovechada por grupos armados ilegales para movilizar tropas, abastecerse logísticamente y obtener rentas ilícitas. Entre junio y julio de 2026 se registraron al menos cinco homicidios selectivos de personas señaladas de colaborar con grupos rivales. También se reportaron retenes ilegales en la vía Simón Bolívar, confinamientos y restricciones severas a la movilidad.
La alerta advierte, además, sobre los riesgos para más de 10.000 integrantes de comunidades étnicas, entre ellas cuatro cabildos indígenas Nasa, un resguardo indígena de ese pueblo y 14 consejos comunitarios afrodescendientes. La Defensoría señaló que la confrontación puede agravar las afectaciones a la población civil en las zonas rurales, donde la presencia de los grupos armados y las restricciones de movilidad amenazan las condiciones de seguridad y la vida cotidiana de las comunidades.