La extorsión a las familias cafeteras colombianas creció más de 70% entre el 2014 y 2023
En los informes se logra evidenciar que la brecha de este delito entre municipios cafeteros y no cafeteros se ha reducido
28 de febrero de 2026Contenido
La extorsión en Colombia se ha convertido en un problema consistente en el país. De acuerdo con un estudio del Politécnico Grancolombiano, entre 2014 y 2024 la tasa del delito creció más de 70%.
En la investigación se explica que Colombia depende de más de 550.000 familias que cultivan café en alrededor de 600 municipios.
Esto ha provocado que esta actividad agrícola, la cual es considerada como base económica para miles de hogares, se hay convertido en un objetivo para grupos armados y redes criminales. “El ingreso estable, la circulación de dinero en efectivo y la baja bancarización crean condiciones ideales para la imposición de cobros ilegales, afectando directamente a productores, cooperativas y transportadores rurales”, indicó Jaime Wilches, profesor investigador del Politécnico Grancolombiano.
Allí también se identificó que las tendencias temporales muestran que la extorsión no siguió un aumento lineal. Esto debido a que entre 2014 y 2016 se observó una leve disminución, seguida por un repunte a partir de 2017, lo cual coincide con los cambios en el panorama criminal tras la desmovilización de las Farc.
Mientras que en 2020 este factor cayó por cuenta de las restricciones de movilidad, aunque entre 2021 y 2023 se experimentó un incremento acelerado de 43%, lo cual llevaría a que se consolide como una amenaza persistente.
“Una señal preocupante es la reducción de la brecha entre municipios cafeteros y no cafeteros. Mientras en 2015 los cafeteros superaban en 52% la tasa de extorsión frente a los demás, para 2023 la diferencia cayó al 9%. Esta convergencia indica que el fenómeno dejó de estar concentrado en zonas típicamente vulnerables y alcanzó una distribución casi homogénea en el país, incluyendo ciudades y regiones sin tradición cafetera”, explicaron en la investigación.
Aseguraron que otro elemento que agrava la situación es la presencia de cultivos de coca, el cual incrementa en promedio la tasa de extorsión en 3,5 puntos adicionales. “Esto revela un escenario donde economías legales e ilegales coexisten, generando sinergias criminales que permiten a actores armados consolidar redes de control económico, infraestructura logística y mecanismos de vigilancia que favorecen la expansión de la extorsión en zonas rurales”, aseguró Wilches.
Por departamentos, el estudio mostró que en 2022 la extorsión alcanzó niveles extremos en Chocó, Guaviare, Meta, Cauca y Arauca, con tasas que dijeron que se encuentran muy por encima del promedio nacional. Explicaron que estos territorios comparten dinámicas de conflicto persistente, presencia de economías ilícitas y baja institucionalidad, lo cual explica la intensidad del fenómeno y su continuidad, incluso en momentos donde otros delitos se reducen temporalmente.
En el análisis también se encontró que la coincidencia entre alta extorsión y la alta caficultura se concentra en Antioquia, Cauca, Huila, Nariño y sectores del Tolima. Mientras que el Eje Cafetero tradicional mostraría estabilidad en niveles bajos de extorsión.