“Lanzamos el área de práctica en Inteligencia Artificial y tecnologías emergentes”
Luisa Fernanda Jiménez, Directora de Innovación y cumplimiento de Lloreda Camacho, es la líder del área Inteligencia Artificial y Tecnologías Emergentes
06 de agosto de 2026Contenido
Lloreda Camacho, una firma con más de 80 años de trayectoria, lanzó una nueva área de práctica, se trata de Inteligencia Artificial y Tecnologías Emergentes, la cual será liderada por la directora de innovación y cumplimiento Luisa Fernanda Jiménez para acompañar a las empresas a implementar la IA y diseñar su gobernanza.
¿Por qué consideraron que este era el momento propicio para lanzar la práctica?
Aunque ya llevábamos más de un año prestando servicios y colaborando con diversos sectores en inteligencia artificial y nuevas tecnologías, decidimos estructurar formalmente esta área con base en nuestra trayectoria.
Durante este tiempo, lanzamos de forma gratuita la ‘Guía de genialidad ejecutiva’ junto al Cesa, un proyecto en el que participó un equipo multidisciplinario de ingenieros, diseñadores y administradores de empresas.
Adicionalmente, contamos con la experiencia adquirida en el trabajo con la academia, sectores clave como la Andi, las necesidades de nuestros clientes y nuestra propia implementación tecnológica de más de tres años. El éxito de estos casos y la solidez de nuestro equipo actual nos indicaron que era el momento oportuno para presentar esta nueva área de práctica al mercado.
¿Cuál es la expectativa de crecimiento para el área?
Proyectamos que la demanda y la oferta de nuestros servicios especializados aumentarán de manera muy significativa en los próximos años. Nuestro propósito es mantenernos fuera de nuestra zona de confort mediante la disrupción y la innovación constante para adelantarnos a las necesidades de los clientes.
Aspiramos a seguir expandiendo nuestro equipo multidisciplinario con ingenieros y diseñadores para robustecer nuestro portafolio de servicios. Esto incluye capacitar a las organizaciones de manera interactiva a través de metodologías ágiles como design thinking y el uso de herramientas tecnológicas lúdicas como códigos QR para asegurar una efectiva mitigación y prevención de los riesgos legales. El norte de nuestra práctica continuará siendo el diseño de soluciones legales centradas en las necesidades del usuario.
¿Qué empresas demandan estos servicios jurídicos de IA?
La demanda viene de organizaciones con áreas de cumplimiento o innovación estructuradas. Las áreas de cumplimiento buscan mitigar los riesgos legales que conlleva el uso de la IA, tales como la pérdida de confidencialidad, la aceptación de nuevos términos de uso, los conflictos laborales al sancionar o despedir a empleados por usar herramientas no autorizadas, y las contingencias en derecho de la competencia cuando los análisis de mercado automatizados derivan en la fijación de precios idénticos por el uso de plataformas comunes. Las áreas de innovación se benefician de nuestro acompañamiento estratégico integral de 360 grados desde la etapa de ideación del proyecto.
Al integrar un equipo legal multidisciplinario, aplicamos metodologías como legal design que permiten anticipar y gestionar los riesgos jurídicos en las etapas iniciales, lo que resulta mucho más eficiente que intentar realizar ajustes de última hora cuando el desarrollo técnico ya está terminado.
¿Qué implica la gobernanza de la inteligencia artificial?
La gobernanza constituye las reglas de juego, lineamientos y políticas que determinan cómo una organización implementará la inteligencia artificial. Esto abarca definir quiénes son los responsables, qué procesos se verán involucrados, qué herramientas están autorizadas o prohibidas y cuáles son las consecuencias ante un incumplimiento de estas directrices. Muchas veces, el primer paso consiste en reorganizar la casa mediante un adecuado manejo de la gobernanza de datos, identificando qué información se utilizará para los desarrollos antes de avanzar.
Asimismo, este proceso requiere capacitar y entrenar constantemente al personal, ya que la adopción de estas tecnologías representa un cambio cultural y organizacional profundo, y no un asunto meramente tecnológico. En Colombia, la construcción de esta cultura digital representa uno de los mayores desafíos actuales. Por ello, implementar la gobernanza implica involucrar a los colaboradores y trazar una hoja de ruta clara sobre los objetivos de la empresa.
¿Qué desafíos plantea la IA en relación con la propiedad intelectual y los derechos de autor?
Este ámbito presenta múltiples debates globales que son liderados en nuestra firma por Natalia Franco, socia experta en propiedad intelectual. Uno de los principales litigios radica en determinar si se debe reconocer la autoría de las obras creadas mediante inteligencia artificial, afectando directamente la generación de diseños, publicidad y estrategias de mercadeo.
Actualmente, existe una intensa discusión sobre si los derechos de propiedad intelectual deben asignarse a la persona que redacta las instrucciones o prompts. Otro reto crítico son los riesgos legales de crear videos utilizando representaciones de personas reales, lo que desencadena reclamaciones por uso de imagen y la protección de datos personales, considerando que el rostro es un dato personal protegido legalmente.
¿Qué reformas legales se requieren para adoptar la IA?
Actualmente, existen varios proyectos de ley en curso en el Congreso, como las iniciativas 025 y 065, una de las cuales es impulsada por el Ministerio de Ciencias. En el panorama actual, Colombia se caracteriza por ser un país consumidor de inteligencia artificial más que un productor, por lo que es fundamental estructurar reglas que se adapten a nuestro contexto local.
Considero necesario actualizar la Ley 1480 sobre el derecho al consumo para establecer garantías más robustas en beneficio de los usuarios. De igual manera, se deben definir directrices laborales claras frente a eventuales despidos masivos motivados por la automatización tecnológica. No obstante, soy de la opinión de que no se debe legislar sobre la tecnología de la inteligencia artificial en sí misma, sino sobre los riesgos específicos que de ella se desprenden. Esto permite salvaguardar el principio de neutralidad tecnológica.
¿Qué es el principio de neutralidad tecnológica y por qué es relevante para la regulación?
Este principio establece que las normas jurídicas deben dictarse sin condicionar su validez a una tecnología específica. Un ejemplo histórico exitoso en Colombia es la Ley 527 de 1999, que reguló el comercio electrónico, los mensajes de datos y las firmas digitales bajo el concepto de equivalencia funcional. Esta norma determinó que una firma electrónica o digital tiene la misma validez legal que una manuscrita, sin definir ni describir un aplicativo técnico específico, lo que ha permitido que la ley continúe vigente a pesar de los avances tecnológicos. Por el contrario, cuando se legisla mencionando herramientas específicas se pierde esta visión a largo plazo. Un ejemplo de esto es la reforma penal de 2025 que introdujo la inteligencia artificial como un agravante para el delito de suplantación de identidad.
Lo técnicamente idóneo habría sido redactar el agravante de manera neutral, aplicando a cualquier tipo de tecnología, para evitar que futuras herramientas que permitan suplantar la voz o la imagen queden impunes al no clasificarse formalmente como inteligencia artificial.
Fuera de la IA, ¿qué principios fundamentales deberían consagrarse normativamente?
Existen principios esenciales que deben regularse independientemente del soporte tecnológico del momento. El primero es el principio de transparencia, que garantiza el derecho de todo ser humano a saber si se está comunicando con otro ser humano o con una máquina, ya sea a través de un proceso de automatización o de computación cuántica. Asimismo, en la administración de justicia, se debe asegurar que la decisión de los casos y el análisis de las pruebas y descargos estén siempre a cargo de un juez humano. Adicionalmente, el consentimiento informado debe ser obligatorio para autorizar que la imagen de una persona sea utilizada y almacenada para entrenar algoritmos. Finalmente, se debe prohibir el uso de cualquier tecnología para realizar perfiles de puntuación scoring o asignación de beneficios públicos si estos resultan abiertamente discriminatorios.
¿Cómo transformará la IA el ejercicio profesional de los abogados, y podría reemplazar los servicios jurídicos?
La inteligencia artificial no es el futuro, sino el presente de nuestra profesión, la cual lleva ya cerca de cuatro años en un proceso de transición que impacta a la gran mayoría de las industrias.
Lejos de ser una amenaza, esta evolución es sumamente positiva, especialmente para los abogados jóvenes o recién graduados. Anteriormente, los inicios de la carrera profesional se centraban en la realización de labores administrativas y operativas que no requerían un análisis legal real, tales como foliar expedientes, fotocopiar documentos, radicar demandas de forma presencial o completar formularios manuales.
Hoy en día, la automatización, las herramientas de análisis de datos y las plataformas que resumen sentencias han acortado sustancialmente el periodo de aprendizaje operativo. La principal consecuencia es que el abogado joven debe empezar a agregar valor crítico, analítico y estratégico desde el primer día. Por esta razón, el mercado les exigirá el triple de preparación técnica y demandará el desarrollo de sólidas habilidades blandas, ya que interactuarán directamente con clientes y diseñarán estrategias de defensa complejas desde etapas tempranas.