La firma Serrano Martínez CMA lanzó la práctica de tecnología, medios y comunicaciones
Felipe Serrano, socio director, y Lorenzo Villegas, nuevo socio de la firma y quien liderará estos servicios, explicaron cómo será el fortalecimiento de esta área estratégica
07 de mayo de 2026Contenido
Cada día hay más ejemplos de cómo la tecnología, los medios y las telecomunicaciones han avanzado mucho más rápido que la regulación, la cual, de hecho, lo hace con otro ritmo. Por esta razón, las firmas legales se encuentran reforzando sus equipos para poder responder a una demanda que es cada vez más especializada.
Este es el caso de Serrano Martínez CMA, la cual creó la práctica de Tecnologías, Medios y Comunicaciones, TMC, para suplir las necesidades de los clientes ante los desafíos digitales. Felipe Serrano, socio director, y Lorenzo Villegas, nuevo socio de la firma y quien liderará estos servicios, explicaron cómo será el fortalecimiento de esta área estratégica.
Los socios de hablaron de los principales riesgos que enfrentan las compañías de este sector, las perspectivas que tienen con la práctica y cómo la incertidumbre regulatoria podría afectar a la inversión extranjera.
Con esta nueva práctica se busca asesorar a clientes, en especial empresas y plataformas de tecnología, en los asuntos legales que impacten el desarrollo y la operación de sus modelos de negocio en Colombia. Con ella abarcarán telecomunicaciones, protección de datos personales, protección al consumidor, regulación sectorial y análisis de políticas públicas.
¿Qué oportunidad identificaron para lanzar esta práctica?
FS: Tanto Lorenzo como la firma hemos sido líderes en sectores de nuevas tecnologías: movilidad colaborativa, rentas de uso corto, cloud, etc. Teníamos clientes y problemas comunes. La firma no tenía una práctica de TMC y Lorenzo viene a consolidarla. Era una oportunidad de tener un área con la mejor persona que hay en Colombia para esto.
LV: Hemos visto la trayectoria de Serrano Martínez CMA durante todos estos años, cómo ha crecido y cómo se ha posicionado como una de las firmas más importantes del país y, en mi forma de ver, tal vez la firma con mayor proyección que existe actualmente.
Es un escalón más arriba en mi carrera profesional. Creo que lo que podemos aportar a la firma va a ser muy enriquecedor.
¿Qué peso tendrá el área en su operación en próximos años?
FS: Un peso bastante grande, porque está en el corazón de las tecnologías que miran hacia el futuro. En Colombia no hay muchas firmas que ofrezcan esta área con tal grado de especialidad y con la robustez del equipo que tiene Lorenzo. Esto, acompañado de nuestra sólida práctica en libre competencia y protección al consumidor, la convertirá sin duda en la práctica más potente de Colombia.
¿Cómo ven actualmente el mercado de la práctica de TMC?
LV: En el mercado nacional no hay muchas prácticas de TMC realmente. Usualmente son prácticas que vienen de otras áreas, por ejemplo corporativo o compliance, y también hacen esto.
Nuestra área es nativa en esto; yo llevo 25 años trabajando en el sector de telecomunicaciones y tecnología, por lo que somos muy especialistas. Vemos cómo cada día en materia legislativa y regulatoria estos temas cobran mayor importancia.
Hablando de inteligencia artificial, ya la legislatura pasada había más de 25 proyectos de ley. Las necesidades de los clientes, no solo tecnológicos sino de cualquier sector que esté haciendo una transformación digital o cuyos negocios se toquen con la tecnología, requieren de esta asesoría.
Nuestra área se vuelve un socio estratégico para ayudarlos a hacer mejores negocios y a incorporarse en la sociedad de la información.
¿Cuáles son esos clientes que están impulsando esta práctica actualmente?
LV: Tenemos clientes de todos los sectores, desde las grandes tecnológicas como Google o Netflix, hasta petroleras, transporte terrestre y aéreo.
Nuestros clientes son de altísimo nivel y nos permiten ofrecer con orgullo nuestra práctica de todos estos años. Esperamos seguir creciendo en Serrano Martínez CMA.
¿Qué riesgos regulatorios ven para estos sectores?
FS: Un riesgo importante es el de no aceptar que ciertos sectores traen nuevos modelos de negocio que son disruptivos y que naturalmente desplazan a compañías tradicionales en beneficio de los consumidores. Hay que abrazar esas nuevas tecnologías como las plataformas de movilidad (Uber) o las de streaming (Netflix).
La regulación colombiana y los jueces en sus interpretaciones deben entender esas nuevas realidades que vienen con autorregulación del propio esquema de negocios para beneficiar y empoderar a los consumidores. Antes necesitábamos que una entidad regulara toda la seguridad de un oferente; hoy, muchos oferentes ya se autorregulan de tal manera que terminan siendo más seguros y teniendo mayores mecanismos de protección que los que pudo contemplar el legislador.
LV: Junto a eso, las autoridades estatales creen que la solución a los miedos frente a la tecnología es la regulación, y no necesariamente es así. La regulación siempre va detrás de la tecnología. En ningún país la regulación ha fomentado ni creado tecnologías. Esa pretensión de establecer regulaciones a tecnologías emergentes genera una barrera e inseguridad jurídica. Uno de los grandes retos del Estado es poder hacerse a un lado y dejar que el mercado se vaya regulando en ese sentido.
¿Qué tanto afecta esa incertidumbre regulatoria a la inversión extranjera que llega al país?
LV: Sustancialmente. Tenemos por un lado servicios y por otro infraestructura. La infraestructura requiere inversiones gigantescas de muy largo plazo. Si generamos marcos jurídicos inciertos o cambiantes, las empresas deciden invertir en otros lugares. Los servicios se pueden prestar desde otro sitio, pero la infraestructura no, y gran parte de la riqueza viene de tener esa infraestructura acá. Colombia debe sentar las bases de un modelo competitivo para ser el país que atrae los cables submarinos y los data centers.
FS: En muchísimas ocasiones Colombia pierde inversión por sobrerregular y sobre ejecutar esas regulaciones. Para una compañía extranjera con muchas opciones, cualquier norma no racional es un desincentivo. Esto ocurre sobre todo cuando hay grupos de interés que no quieren que las tecnologías lleguen a los consumidores para mantener un sector atrasado.