El ICA: Un impuesto que representa un desafío operativo y estratégico para las empresas
18 de septiembre de 2026Contenido
El Impuesto de Industria y Comercio durante años se ha visto como una tarea esencialmente operativa: calcular, pagar y presentar. Sin embargo, actualmente esta visión ha cambiado, principalmente por la expansión de las compañías, el fortalecimiento de los procesos de fiscalización y el incremento de las obligaciones tributarias municipales; lo anterior, han llevado a que el ICA pase de ser un impuesto operativo a convertirse en un riesgo administrativo.De
Hoy la pregunta ya no es cuanto se paga el Impuesto de Industria y Comercio; la pregunta correcta es: ¿qué tan preparados estamos para gestionar el riesgo tributario municipal? El reto de los impuestos municipales va mucho más allá de la liquidación. De los 1.105 municipios del país, cerca de 700 han establecido la obligación de presentar información exógena; 650 cuentan con sistemas de autorretención de ICA; 304 tienen impuesto mínimo; más de 300 aplican retención por pagos con tarjetas débito y crédito; 865 tienen sobretasa bomberil y, en 8 municipios se debe pagar sobretasa a la seguridad.
Adicionalmente, existen diferentes bases gravables, formularios, formas de presentación y mecanismos para el pago. Incluso, hay municipios exigen que algunos trámites se realicen directamente ante las secretarias de Hacienda. También encontramos distintas periodicidades para ICA, retenciones y autorretenciones; de hecho, al menos 20 municipios tienen periodicidades bimestral o mensual de ICA.
Por lo tanto; la dificultad no radica solamente en determinar el impuesto sino en gestionar simultáneamente cientos o miles de obligaciones respecto a un mismo impuesto. Las empresas suelen medir el valor del impuesto que pagan, pero ignoran gasto y el riesgo para administrarlo. Al analizar estos riesgos, aparecen factores como: sanciones por extemporaneidad, por no enviar información y por inexactitud principalmente, requerimientos masivos y falta de trazabilidad en los procesos.
Esta situación genera una enorme carga operativa para los equipos tributarios, un profesional puede mantenerse actualizado en la normatividad nacional, pero resulta casi imposible monitorear manualmente los cambios normativos de más de 1.000 municipios.
Por esta razón, la automatización de procesos y transformación digital tributaria ya no es una opción de eficiencia, sino un mecanismo de mitigación de riesgo. La implementación de soluciones tecnológicas permite centralizar normatividad, automatizar liquidaciones, gestionar calendarios tributarios y mantener trazabilidad documental, proporcionando a los directivos información oportuna del avance del cumplimiento y posibles riesgos. La automatización aporta algo más valioso que velocidad, genera confianza y potencializando el criterio tributario y la toma de decisiones.
Por otra parte, se suma otra preocupación, así como las empresas evolucionan tecnológicamente, la administración tributaria de los municipios, principalmente de las ciudades capitales, también avanza en sus mecanismos de fiscalización, hoy la tendencia apunta hacia cruces de información masiva y analítica de datos.
La gestión del ICA ya no puede verse como una actividad administrativa aislada y netamente operativa, las empresas que continúen gestionando el impuesto de industria y comercio mediante procesos manuales probablemente enfrentarán mayores gastos operativos y riesgos de sanciones. Por el contrario, aquellas que incorporen automatización y gestión de datos estarán mejor preparadas para las exigencias los cambios normativos más frecuentes y mayor carga de obligaciones.