Minería

Un segundo mercado

15 de septiembre de 2026

Adriana Martínez Villegas

Presidente de Martínez Córdoba & Abogados Asociados
Canal de noticias de Asuntos Legales

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En estos días difíciles que enfrenta el país, por razón del bajo crecimiento económico y un terremoto que impactó gran parte del territorio, surge una norma que podría ayudar a resolver problemas y dar oportunidades para un nuevo negocio. Me refiero a un segundo mercado para los residuos provenientes de las operaciones de minería.

La resolución conjunta No. 1003 de 2026, expedida por los ministerios de Minas y Energía y Ambiente y Desarrollo Sostenible, en desarrollo de lo previsto por la Ley 2250 de 2022, sobre economía circular en el sector minero, entra a reglamentar la manera de optimizar los recursos, lograr el aprovechamiento secundario de desechos e incluso la restauración de terrenos degradados.

Hoy estamos frente a cuatro temas por resolver que son de una importancia manifiesta: (i) reducir pasivos ambientales, (ii) aprovechar los residuos bajo el concepto de economía circular (iii) recuperar terrenos degradados y (iv) estimular la minería urbana. Esta resolución entra a complementar el marco regulatorio que ha venido desarrollándose y que permitirá el logro de esos importantes objetivos.

Con esta nueva norma, nace una oportunidad para que, cuando se produzcan los materiales y metales a partir de fuentes primarias, podamos también aprovechar los residuos que las operaciones generen. Teniendo unas normas adecuadas, vamos avanzando y podremos lograr complementar esto, con el aprovechamiento de los residuos de demolición, que hoy con las afectaciones del terremoto, constituye una salida a los pasivos ambientales. Bogotá ya tiene un ejemplo muy interesante con el megaproyecto de renovación urbana Quora, entre las calles 85 y 87 con carrera 15, en donde la demolición de edificios en cinco (5) hectáreas, generó una importante actividad de reciclaje de cerca de 20.000 toneladas de escombros.

Pero regresando a la nueva resolución, se podrá promover el fin de algunos botaderos de materiales estériles, relaves, colas y permitir el reprocesamiento de residuos de operaciones actuales, o pasadas, eliminando así una problemática real. Promover igualmente el arreglo de cierres mineros inexistentes o mal ejecutados, que son pasivos mineros y ambientales.

 

Ahora bien, visto desde la perspectiva de los negocios y no sólo de los beneficios medioambientales, surgirán nuevas empresas cuyo propósito será el aprovechamiento comercial de algo que es inservible para algunos. Una solución para una problemática, consistente en qué hacer con los desechos.

Un alivio y a la vez un negocio productivo. Con esta regulación el Estado dará unas autorizaciones administrativas a quienes ejerzan esta actividad de reprocesamiento y aprovechamiento de estériles, colas, relaves, escorias y otros desechos mineros. Muy útiles en aquellos casos en los cuales no hubo un adecuado proceso de separación, concentración y recuperación en el beneficio de los minerales y metales explotados. Estos gestores de los residuos podrán recuperar el oro, la plata, el platino, las piedras preciosas, y los materiales de construcción, que se van hoy a los botaderos.

Obviamente y para que sea rentable, la tecnología y la innovación deberán protagonizar esa gestión. Hoy sigue siendo más fácil sacar los materiales y minerales de las fuentes primarias que pensar en reprocesar, pero llegará el día en que se inviertan los números y la rentabilidad se encuentre en estas actividades de economía circular.

Desde el punto de vista de la regulación, vamos avanzando de manera interesante, en abrir los espacios regulatorios para los nuevos negocios. Es un paso importante que hemos dado. Ya solo falta que los particulares hagan su parte de la tarea y empiecen a revolucionar el mundo de las materias primas.