Francia sin franceses
21 de julio de 2026Contenido
Terminó el mundial 2026. A pesar de las diferentes situaciones que nos hacían pensar que sería un campeonato aburrido resultó, al menos para mí, un torneo muy bueno. Vi muchos partidos emocionantes y aparecieron figuras como los arqueros de Cabo Verde y Curazao que nos hicieron emocionar.
Revisando los álbumes que tengo desde el mundial de 1974 se puede notar la diferencia de las selecciones de aquella época a hoy. Para el mundial de la República Federal de Alemania de 1974 la migración parecería inexistente o al menos no presente en el fútbol. A medida que pasa el tiempo los equipos nacionales se empiezan a nutrir con jugadores con padres nacidos fuera del país pero con hijos nacidos en territorio nacional.
Desde finales de los años 80 Europa recibió africanos, asiáticos y latinoamericanos que, lógicamente se integraron y sus hijos, nacionales por nacimiento, formaron parte de la selección nacional.
Que me acuerde, David Trezeguet y Mauro Camoranesi, ambos iniciaron sus carreras en divisiones inferiores argentinas con doble nacionalidad acabaron campeones mundiales de Francia e Italia.
Viene este comentario porque no hace poco apareció Mariano Rajoy, antiguo presidente de gobierno de España que dijo que la selección francesa no contaba con franceses, comentario incómodo pero sobre todo que demuestra una ignorancia supina pues de los 26 convocados 23 nacieron en territorio francés. Lo mismo ocurre con su selección española, apenas 3 nacen fuera de territorio español casi lo mismo que los de las selecciones de Bélgica e Inglaterra.
El fútbol y en general el deporte ha sido un lugar de inclusión real; a una selección nacional no se llega por el color o por el origen del apellido. FIFA da unas directivas claras de quiénes pueden hacer parte de una selección nacional y el único criterio no es el lugar de nacimiento, basta con tener un abuelo con determinada nacionalidad. Aunque, repito, la mayoría de los jugadores europeos nacieron en el país de la selección que defienden.
Es más, el fútbol refleja lo que ocurre en cualquier sociedad, países con poca migración como pueden ser Japón o Corea tienen sus selecciones con jugadores nacidos en territorio y padres igualmente nacidos en el país.
Rajoy confunde de manera bastante torpe la nacionalidad, la apariencia y el origen familiar. Caer en esas simplezas no son más que manifestaciones de ignorancia y racismo.
La diversidad de las selecciones europeas hace visible y cotidiana una realidad que algunos todavía se resisten a aceptar. Los hijos y nietos de inmigrantes no están jugando como invitados en las selecciones europeas. Representan a los países en los que nacieron, crecieron y se formaron y que sus padres escogieron como un lugar con mejores oportunidades y para ellos y sus hijos.
Las selecciones no son estáticas, no son museos destinados a conservar una supuesta pureza étnica. Son una fotografía de la sociedad actual. Un francés negro no es menos francés que uno blanco, del mismo modo que un apellido africano, árabe o latinoamericano no convierte a nadie en extranjero permanente.
Confundir color de piel o el apellido con nacionalidad al menos en el fútbol está superado, actividad que no está alejada de la realidad cotidiana de la vida en cada país. La vida ha cambiado y comparar álbumes Panini, por ejemplo, de Francia en 1978 con el de 2026 resulta un ejercicio que nos muestra lo que ha ocurrido en el mundo. Aquella selección con Platini joven es la misma de hoy con Mbappé.