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Jugador que se quiere ir

25 de agosto de 2026

Andrés Charria

Of Counsel en CMS Rodríguez-Azuero
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El fútbol y el manejo que Fifa ha dado a la relación contractual entre jugador trabajador y equipo es extravagante. Son varios aspectos que la hacen totalmente diferente a una relación laboral normal.

Se supone que los reglamentos, o al menos las últimas versiones, han sido pactados con los sindicatos de jugadores, por lo que se entendería que estos últimos buscan mejorar las condiciones laborales de los jugadores. No es cierto y paso a comentar apenas uno solo de los aspectos que dejan al jugador de fútbol en una situación difícil.

Desde el mundial pasado un jugador argentino ha manifestado su intención inequívoca de salir de su club actual. En cualquier actividad diferente al fútbol ese trabajador saldría sin mayores inconvenientes, en algunos sitios mediante el pago de una indemnización adecuada; en otros, como Colombia, ni siquiera tendría que pagar suma alguna. Tampoco tendría que pedirle permiso a su actual empleador para buscarse la vida en otro lado. Se podría pensar que es poco elegante, pero más allá de ese detalle nada se podría hacer.

Las cláusulas de rescisión, prohibidas en muchos países, son bienvenidas y reguladas a profundidad por los reglamentos Fifa. Está bien, en España se vienen usando desde hace más de 30 años y son pocos los casos en los que algún jugador se ha quejado. Veamos el caso concreto; el jugador, bastante bien remunerado, gana más o menos 13 millones de euros y se quiere ir. Le quedan algo así como cuatro años de contrato, es decir que si el club lo quisiera despedir debería pagar un poco más de 50 millones de euros. Ahora, si es el jugador quien quiere irse deberá cancelar al club 500 millones de euros, una cláusula que, aparentemente, fue negociada libremente antes de iniciar la relación laboral y firmar el correspondiente contrato.

¿Es legal? Sí. La legislación española lo permite. No es, sin embargo, adecuada o justa. La idea de la cláusula de rescisión es fijar de antemano el valor de la indemnización que debería pagar el jugador por la pérdida sufrida por el club. El club español pagó, según noticias, algo así como 95 millones por el jugador. Le ha pagado al jugador unos 50 millones más. ¿De dónde salen más de trescientos millones adicionales de la cláusula? No creo que haya mayor perjuicio. La calidad del jugador es innegable, pero habrá otros a los que se puede contratar que realicen un trabajo similar o mejor.

Estas cláusulas están hechas para impedir la movilidad del jugador y no reflejan el valor de la pérdida que sufriría el club por el retiro de una de sus estrellas. Si el pago de tal indemnización fuera bilateral sería, al menos, justa. Pero no, Fifa permite que las indemnizaciones por salida solo se pacten en favor del club. Siguiendo con el tema, los valores de transferencia de los jugadores, que cada vez son más altos, están fijados caprichosamente por los dirigentes de los clubes y pocas veces los jugadores reciben alguna suma de estas cifras estratosféricas. De manera, y ya lo dijo el Tribunal de Justicia Europeo (Caso Diarra), estas sumas no pueden ser tenidas en cuenta a la hora de calcular la indemnización que el club pudiese recibir al momento de una ruptura contractual por parte del jugador.

Hay varios ejemplos similares donde la situación laboral de los jugadores se ve seriamente comprometida y poco se comenta. Me parece que Fifpro y otros sindicatos miran a otro lado y permiten que los clubes de fútbol sigan impidiendo el libre movimiento de sus trabajadores. Finalmente, ¿es lógico retener un trabajador donde no quiere estar?