El dilema de las FinTech: ¿Por qué la gran mayoría de las Fintech acaba necesitando una licencia bancaria?
08 de abril de 2026Contenido
Efectivamente, varias Fintech que abren mercado en Colombia terminan buscando obtener una licencia bancaria, en particular adquieren la licencia de Compañía de Financiamiento con el objetivo de obtener mayor protección de los depósitos y la expansión gradual de sus servicios a gran escala.
Los pioneros de la banca digital se erigieron como la antítesis del sistema tradicional, posicionándose bajo la narrativa de "antibancos". Prometieron una incorporación más rápida e interfaces digitales disruptivas que contrastaban radicalmente con los procesos dispendiosos de las entidades bancarias tradicionales. Su mensaje de marketing era absolutamente retador: las Fintech no solo iban a mejorar la banca tradicional sino que probablemente la reemplazarían.
En la práctica el camino hacia la rentabilidad a gran escala en el sector financiero casi siempre requiere pasar por la regulación. Para ofrecer los productos financieros más rentables, como hipotecas, crédito de consumo y préstamos a gran escala, debe operar dentro del marco regulatorio aplicable. Sin una licencia, las Fintech se limitan en gran medida a los servicios de pago, el cambio de divisas y/o a las herramientas financieras genéricas. En ese orden de ideas, muchos de estos bancos nativos digitales ya operan en Colombia con licencias bancarias, lo que les permite gestionar depósitos y ofrecer una gama completa de servicios financieros.
La innovación permite a las Fintech capitalizar las deficiencias de la banca tradicional para captar masivamente nuevos usuarios. No obstante, para rentabilizar esa base de clientes se ven obligadas a converger hacia los mismos marcos regulatorios que buscaron eludir en sus inicios. En este punto, el cumplimiento normativo y las exigencias de capital reconfiguran las prioridades estratégicas de la organización y de sus accionistas. Así pues, el mismo marco regulatorio que posibilita la escala también limita la cultura de la agilidad que impulsó la disrupción original.
Conforme a lo anterior, la tecnología financiera simplemente se ha integrado al sistema bancario tradicional. Sin embargo, esta premisa ignora la transformación estructural que se está produciendo, toda vez que, los neobancos regulados si bien se unen formalmente al sector bancario tradicional, no se están convirtiendo en un banco tradicional per sé, sino que están evolucionando hacia lo que podría describirse como un banco centrado en la tecnología.
En ese sentido, la historia de la disrupción de las Fintech no ha terminado. La licencia bancaria no marca el fin de la disrupción. En cambio, les proporciona la legitimidad regulatoria y la capacidad necesaria para competir en el núcleo del sistema financiero. De hecho, la licencia puede brindarles las herramientas ineludibles para las siguientes fases de competencia en el sector financiero.
En conclusión, determinar si las Fintech deben someterse a marcos regulatorios continúa siendo un dilema importante en la industria; no obstante, la transición hacia la obtención de licencias bancarias puede representar una ventaja estratégica. Este paso no solo facilita un crecimiento sostenido y una mayor capacidad de competencia frente a la banca tradicional, sino que también actúa como un sello de legitimidad. En un mercado financiero donde los consumidores financieros son más exigentes, la formalización institucional se convierte en el pilar fundamental para proyectar la seguridad necesaria que consolida la confianza en el mercado a largo plazo.