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Cuando la evolución se convierte en pesadilla: El caso EMCALI

12 de febrero de 2026
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A menudo hablo sobre cómo la tecnología es el gran habilitador de la eficiencia, pero hay una línea muy delgada entre la transformación digital y la pérdida de control operativo.

El caso de las Empresas Municipales de Cali (Emcali) ha puesto este debate sobre la mesa de la manera más cruda posible. Según reportes recientes, existe una tensión enorme entre la administración, el sindicato y el Concejo de la ciudad respecto a la implementación de un nuevo sistema SCADA para el control del acueducto. ¿El miedo principal? Que la empresa haya perdido la capacidad de monitorear y operar sus propias estaciones de bombeo debido a fallas en el nuevo software.

Emcali defiende que su centro de control maestro no se actualizaba integralmente desde hace 10 años. Y tienen razón en algo: operar infraestructura crítica con tecnología obsoleta es un riesgo latente. La modernización, respaldada por el Gobierno Nacional, busca mejorar la eficiencia operativa y permitir la operación remota hacia el 2026. Sin embargo, la denuncia es grave. Se habla de operar "a ciegas", de sistemas colapsados y, lo más preocupante, de personal no calificado manipulando equipos técnicos ante la falla del sistema automatizado.

Aquí es donde el concepto de GovTech choca con la realidad operativa. No basta con comprar el software más brillante; la implementación es donde se ganan o se pierden las batallas. El caso de Emcali nos deja tres lecciones dolorosas pero necesarias sobre cómo estructurar contratos de tecnología:

1. La soberanía tecnológica debe ser contractual cuando contratas un software para manejar agua, energía o datos sensibles, no puedes permitirte una "caja negra".

El problema: Si el proveedor falla o el software tiene un bug crítico, ¿quién tiene el control?

La solución legal: Cláusulas de escrow de código fuente. Esto asegura que, si el proveedor desaparece o incumple gravemente, la entidad pública tiene acceso al código para mantener la operación. Además, la propiedad de los datos y los protocolos de interoperabilidad deben quedar blindados. No podemos ser rehenes de nuestros proveedores.

2. Planes de contingencia y transición: La denuncia sobre vigilantes operando bombas de agua manuales suena a una receta para el desastre.

La realidad: La tecnología falla. Siempre.

La solución: Los contratos de transformación digital deben incluir fases de transición obligatorias (donde el sistema viejo y el nuevo corren en paralelo) y protocolos de continuidad de negocio (BCP) claros. "Implementar soluciones temporales", como dice Emcali no debería significar improvisación operativa, sino protocolos estandarizados de degradación del servicio.

3. Gestión del cambio vs. resistencia cultural: Este caso también ilumina la fricción humana. La tecnología no funciona en el vacío. Si los operarios actuales no confían en la herramienta o no han sido capacitados para la transición, el sistema fracasará, no por código, sino por cultura.

La modernización de Emcali es necesaria. Nadie discute que operar con tecnología de hace una década es insostenible. Pero la innovación en el sector público tiene una responsabilidad adicional: la continuidad de servicios esenciales. La tecnología se compra, pero la capacidad operativa se construye. Al redactar los contratos para su próxima gran transformación digital, asegúrense de que las cláusulas protejan la operación hoy, no solo la promesa de eficiencia. Porque al final del día, el software puede fallar, pero el agua no puede dejar de llegar.