Su firma de abogados puede cambiar sin avisarle
29 de octubre de 2026Contenido
En septiembre, Weil Gotshal & Manges, una de las firmas más conocidas de Nueva York, negó estar en conversaciones de fusión. El 19 de octubre su dirección informó a los socios que buscaba fusionarse y el 23 se suspendieron las conversaciones con la firma que encabezaba su lista. Para entonces habían salido al menos 40 socios en el año, según The American Lawyer, varios de ellos jefes de práctica.
Weil facturó más de US$2.000 millones en 2025 y la propia firma anuncia ingresos récord para este año. Aun así, cada cliente de los socios que salieron quedó ante una elección que no buscó: seguir con su abogado en otra firma o quedarse con la firma sin él.
El mercado colombiano conoce ese movimiento. En julio de 2025 Pérez-Llorca y Gómez-Pinzón cerraron la que presentaron como la primera integración plena entre una firma iberoamericana y una firma líder colombiana. Ese mismo año Godoy unificó en una sola estructura a Godoy Córdoba y Godoy Hoyos. En 2023 un grupo de 28 abogados de Cuberos Cortés Gutiérrez Abogados, siete de ellos socios, pasó a Holland & Knight. Son decisiones legítimas de cada firma. Para el cliente modifican las condiciones en que recibe el servicio sin que él haya intervenido.
Los cambios se sienten en el asunto. El socio que lo conocía puede irse o quedar a cargo de otras prioridades. El equipo se recompone con personas que no estuvieron en las primeras reuniones. La firma integrada puede representar ya a la contraparte o a un competidor directo, con lo cual aparece un conflicto de interés que antes no existía. Las tarifas de la nueva estructura también pueden ser otras.
Un contrato de servicios jurídicos puede detallar honorarios y alcance con cuidado y no decir nada sobre qué ocurre si la firma cambia. Ese vacío se puede cubrir. El contrato puede nombrar al socio responsable del asunto y reconocerle al cliente el derecho de decidir si el trabajo sigue con ese socio o con la firma cuando él se va. Puede obligar a la firma a informar dentro de un plazo cualquier integración, cambio de control o salida del equipo principal, de modo que el cliente no se entere por la prensa.
Tras cualquier integración, el contrato puede exigir una nueva revisión de conflictos de interés con resultado comunicado al cliente antes de seguir trabajando. Puede prever la terminación sin penalidad en esos casos, la entrega del expediente y de los documentos en formatos que otro equipo pueda usar y un periodo de transición con el abogado que sale. Puede fijar que las tarifas pactadas se mantengan hasta cerrar el asunto o la etapa en curso.
La otra mitad del trabajo ocurre dentro del área jurídica. Saber qué asuntos dependen de una sola persona en una firma externa permite anticipar el efecto de su salida antes de que suceda. Para empezar, basta con una relación de los asuntos abiertos, la firma que los lleva y el socio responsable de cada uno.
Weil muestra que una firma con ingresos récord puede perder decenas de socios en un solo año. La pregunta para cada gerente jurídico es cuáles de sus asuntos quedarían en el aire si eso le pasara mañana a la firma que los lleva y qué dice hoy su contrato al respecto.