Ser un “buen accionista”
04 de febrero de 2026Contenido
Tener una sociedad – cerrada – es como tener un hijo, y los socios son como los papás. Cada uno carga su contexto, sus formas, su propia maleta. Así que, para asociarse bien, hay que entender primero a la persona con la que se va a llevar a cabo el proyecto. Tendría sentido hacer un proceso de selección exhaustivo cuando se vaya a tener un socio (es una exageración… pero no tanto).
Ser un buen accionista va más allá de poseer acciones; implica un compromiso activo, mentalidad estratégica y una comprensión de cómo influir positivamente en el desempeño de la empresa. Por tal motivo, vale la pena armar una especie de “mínimos” para ser un buen accionista de una sociedad cerrada.
1. Fórmese y actualícese continuamente: No todos deben saberlo todo, pero todos sí deben tener una comprensión general de distintos asuntos. Lo financiero, lo estratégico y lo propio del negocio debe estar cubierto por los accionistas. Mantenerse al tanto de noticias y tendencias, entender los informes, estudiar el desempeño histórico de la empresa, entre otros, permitirá tomar decisiones informadas. Participar de forma estratégica, y no reaccionaria.
2. Conozca sus derechos y deberes: Todos los accionistas deben tener claro los estatutos. Esas son sus reglas para que ese “matrimonio” sea sano. Allí están los derechos y deberes. Es fundamental entender cómo se toman las decisiones, qué derechos de voto tiene y cómo puede ejercerlos. Inclusive, verifique si puede convocar a la asamblea, o cómo se hace. No es un deber legal, pero debería ser moral: asista a las asambleas, ojalá directamente, haga preguntas y exprese inquietudes. Mejor ser reflexivo que irracional.
3. Mantenga una comunicación abierta con la administración: No es que se vuelva un administrador en la sombra, o que le consuma el poco tiempo al administrador para atender sus caprichos. No. Participe en las asambleas y aproveche la oportunidad para discutir temas relevantes con los administradores. Mejor ser curioso que terco.
4. Piense en el mediano y largo plazo: Hay que considerar el mapa general y evaluar decisiones desde una perspectiva amplia. Evite caer en el juego de las fluctuaciones diarias del mercado y en su lugar, enfoque sus esfuerzos en el crecimiento y la sostenibilidad a largo plazo. Si todos estuviéramos en función del dólar día a día, estaríamos pensando en lo urgente y no en lo importante.
5. Sea consciente de su influencia: Como accionista tiene influencia en el destino y las decisiones de la empresa. Utilice su poder de forma responsable. Considere el impacto de sus decisiones en los empleados, la comunidad, el ambiente. Busque maximizar ganancias y bienestar.
6. Coherencia: Las reglas son para cumplirse, y para eso se fijaron. Por ello, si es mayoritario, debe dar ejemplo de coherencia y no ser arbitrario. Un buen accionista sabe que hay reglas, a pesar que pueda ser él mismo quien pueda determinarlas sobre otro.
7. La transparencia como punto de partida: Lo qué más quiebra una relación de cualquier naturaleza es el “secretismo”, o “armar corrillos”. Cuando un accionista empieza a generar misterios, quiebra la confianza; cuando un accionista presiona en privado al representante legal, empieza a desequilibrar la balanza; y si es el mayoritario, peor. Hay escenarios para formular inquietudes, y estos pueden dar tranquilidad sobre la transparencia.
Ser un buen accionista en las sociedades cerradas implica una combinación de conocimiento, compromiso y toma de decisiones estratégicas. Un adecuado involucramiento contribuye al éxito sostenible de la empresa.