Responsabilidad del abogado en tiempos de IA
16 de marzo de 2026Contenido
En reciente decisión de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia (AC739‑2026), recuerda importantes postulados que gobiernan el ejercicio de la profesión de abogado en los albores de la era de la inteligencia artificial. Y hay que celebrar no sólo el rigor con que lo hace, sino que, lejos de adoptar una postura prohibicionista o temerosa frente a la tecnología, aprovecha para reafirmar principios esenciales de la abogacía y los proyecta hacia un entorno donde la IA será cada vez más habitual.
En resumen, aprovecha la Corte que en un memorial presentado evidenció citas normativas y jurisprudenciales inexistentes, lo que fue reconocido por el abogado al señalar que fue producto de texto generativo con uso de IA. La Corte, al advertirlo, no se limitó a señalar el error; aprovechó la ocasión para reexaminar los principios que deben gobernar el ejercicio de la profesión partiendo de la afirmación de que “La autoría jurídicamente relevante de un memorial no depende de quién –o de qué– lo haya redactado, sino del profesional en cuyo nombre se presenta al proceso.”
Por ello, al reconocer que el abogado puede servirse de “cuantos apoyos estime útiles –humanos o tecnológicos–”, subraya que la función de garante de la veracidad de las fuentes es indelegable. La presentación de un escrito bajo la firma del abogado hace presumir su autoría, y de su responsabilidad por el contenido, recordando que siempre debe actuar con buena fe, lealtad y debida diligencia.
Al reafirmar tales mandatos profesionales, la Corte recuerda que citar una norma o una sentencia conlleva la afirmación de existencia y fidelidad de la fuente, con lo que ello implica en el debate judicial, por cuanto recuerda en materia de derecho recurrir a una fuente no es un recurso por vía de argumento de autoridad para defender una opinión, es la afirmación de que esa norma o extracto de jurisprudencia existe como fuente de derecho, y que por ello se invoca como fundamento de su petición de justicia, al decir que “Formula una aserción implícita sobre la pertenencia de ese enunciado al ordenamiento jurídico y reclama que sea tratado como premisa vinculante en el debate procesal.”
El Auto AC739‑2026 no limita o prohíbe el uso de herramientas generativas de IA, exige que se use con rigor, demandado responsabilidad en su empleo a la luz de los principios que rigen nuestra profesión, aplicados en un contexto tecnológico distinto.
La decisión cumple una función pedagógica y ética, dice que los abogados, al usar las herramientas disponibles, deben hacerlo en forma diligente pues deben asumir las consecuencias de los escritos que presentan con su firma. Y al hacerlo fortalece el compromiso de actuar con buena fe, con cuidado y con respeto por la integridad del proceso judicial.