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La IA crea empleo, pero no para todos

28 de septiembre de 2026

Gabriel Ibarra Pardo

Socio en Ibarra Rimon – Signature
Canal de noticias de Asuntos Legales

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Mucho se ha escrito sobre las pérdidas de empleo que traerá consigo la inteligencia artificial, y en concreto, sobre la preocupación de que la IA nos reemplace y termine sustituyéndonos en todas las áreas y actividades del ser humano.

Sin embargo, parece que hay sectores que están quedando al margen de esos temores.

Un informe reciente de The Economist, "The jobs apocalypse is postponed. An AI jobs boom is here", publicado en septiembre de 2026, pone en duda que ese pronóstico se esté cumpliendo a cabalidad.

La publicación concluye que la irrupción de la inteligencia artificial en los últimos años parece haber aumentado el empleo en Estados Unidos en vez de haberlo reducido.

En ese país, la economía en su conjunto sumó 162.000 nuevos empleos en agosto, y actualmente la tasa de desempleo es del 4,1%, una de las más bajas de las últimas décadas.

La primera explicación de ese hallazgo radica en que el funcionamiento de la IA requiere de una enorme inversión física para desarrollar y operar la infraestructura que la hace posible, y que comprende desde los centros de datos hasta los sistemas de energía y refrigeración que los sostienen.

Lo anterior ha disparado la demanda de mano de obra.

El semanario británico calcula que cinco industrias ligadas a esa construcción sumaron cerca de 320.000 empleos por encima de la tendencia desde 2023, y que oficios como el de electricista, técnico en refrigeración e ingeniero de red se han vuelto difíciles de conseguir, lo que ha ocasionado un incremento inusitado de los salarios correspondientes a esas labores.

Una segunda variable se origina en una categoría de empleos de oficina que la misma IA ha creado. Los ingenieros que construyen los modelos, las personas que etiquetan y evalúan la información con que se entrenan y los nuevos responsables de decidir cómo aprovechar la herramienta dentro de las empresas conforman cargos que no existían.

Según los cálculos que allí se citan, en Estados Unidos se habrían generado alrededor de 640.000 empleos atribuibles a la inteligencia artificial entre 2023 y 2025.

El tercer factor es el más llamativo de todos, y explica por qué varias profesiones que se daban por sentenciadas están, en realidad, creciendo.

El nuevo trabajo que demandan esos clientes puede compensar las horas ahorradas por la tecnología y el resultado final es que el volumen total crece en lugar de caer.

En el campo del derecho también se está presentando un fenómeno que pudiera, en principio, parecer contraintuitivo. Aunque se pensaba que los abogados juniors eran los más expuestos a la automatización, el empleo de los paralegales creció en EE. UU. cerca de un 11%, entre 2023 y 2025.

Según la publicación, a medida que la inteligencia artificial abarata y agiliza el trabajo jurídico, las firmas asumen más asuntos y requieren más manos para atenderlos.

El Fondo Monetario Internacional encontró que aunque en las economías avanzadas cerca del 60% de los empleos están expuestos a la IA, la mitad de ellos ganaría en productividad pero la otra mitad podría salir perjudicada.

Lo decisivo es la capacidad de adaptarse, más que la tecnología y, de acuerdo con el Foro Económico Mundial, para 2030 habrá más empleos creados que destruidos, aunque advierte que 59 de cada 100 trabajadores deberán recapacitarse.

Sin embargo, conviene moderar la euforia en torno de los empleos generados por la IA. Sería ligero concluir que la inteligencia artificial no le quitará el trabajo a nadie.

La propia nota de The Economist muestra que el repunte se concentra en ocupaciones muy específicas, no en el conjunto del mercado laboral.

*Nota: en la elaboración de este artículo se emplearon herramientas de inteligencia artificial para revisar la redacción, la puntuación y los gazapos. El contenido, las ideas y las opiniones corresponden por completo al autor.