La seguridad seguridad nacional y el control de integraciones
26 de octubre de 2026Contenido
La seguridad nacional, un concepto destinado a proteger la defensa de los Estados, se ha comenzado a tener en cuenta por las autoridades de la Unión Europea y de EE. UU. para evaluar las operaciones de concentración empresarial.
Lo anterior ha generado la preocupación de que este tipo de operaciones sean objetadas por razones ajenas a la competencia.
De hecho, en esas jurisdicciones ese criterio ha cobrado recientemente una gran importancia y se han bloqueado operaciones cuando se considera que el comprador, por lo general extranjero, podría poner en riesgo la defensa del país, por ejemplo al adquirir una compañía fabricante de armas.
Pero los linderos de este concepto se han venido ampliando.
Según un informe de este año de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la noción de seguridad nacional ya no se limita a lo militar, sino que incluye otros aspectos como la seguridad económica, entendida como la capacidad de un país de mantener su estabilidad económica frente a choques externos.
Sectores como energía, alimentos, materias primas críticas y tecnologías avanzadas se han incorporado a esa noción.
La Unión Europea incluyó esta visión ampliada en su Estrategia Europea de Seguridad Económica, de junio de 2023, que identifica cuatro riesgos: la resiliencia de las cadenas de suministro (que la interrupción del abastecimiento desde otro país no paralice a la industria europea); la seguridad física y cibernética de la infraestructura crítica; la fuga de tecnología; y la coerción económica (la posibilidad de que otro país use el comercio o la inversión para forzar decisiones de la Unión Europea).
Según la OCDE, esta ampliación del significado de seguridad nacional obedece a la pandemia y a la guerra en Ucrania, fenómenos que despertaron una gran preocupación por la dependencia de insumos y la seguridad del suministro.
En este escenario, una integración podría objetarse aunque no represente ninguna amenaza para la defensa de un país, si deja en manos extranjeras un insumo del que depende una industria estratégica.
El borrador de guías que la Comisión publicó el 30 de abril sobre el Reglamento 139 de 2004 de control de concentraciones en la Unión Europea expresa que el criterio de seguridad económica ayuda a que Europa dependa menos de pocos proveedores o regiones.
Con esa lógica, la Comisión está evaluando la compra del negocio de níquel de la británica Anglo American en Brasil por MMG, minera controlada por la estatal China Minmetals.
Anglo American produce ferroníquel bajo en carbono, insumo clave para la producción de acero inoxidable, y, según la Comisión, ese negocio tiene un poder de mercado sustancial en Europa.
En septiembre, la Comisión objetó preliminarmente la compra, al considerar que MMG podría desviar ese insumo hacia acerías chinas controladas por el mismo Estado y encarecerlo para las europeas.
Aunque esa autoridad trató el asunto como un problema de competencia, por cuanto el control de ese insumo puede generar riesgos de exclusión de competidores y dependencias en cadenas de suministro estratégicas, esa misma situación también puede comprometer los intereses estratégicos de un país.
La OCDE ha propuesto distinguir las preocupaciones de seguridad nacional que pueden tener un efecto sobre la competencia de las que no.
Las primeras debe analizarlas la autoridad de competencia, mientras que las segundas, que dependen de valoraciones geopolíticas, de información de inteligencia o de objetivos de política más amplios, debe resolverlas un organismo especializado.
No es sano ni conveniente que a las autoridades de competencia se les asigne la evaluación de materias que escapan a su experticia.