México

La marca país a través del Día de Muertos

01 de agosto de 2026
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El Día de Muertos es uno de los elementos culturales que mejor representa la identidad de México ante el mundo, reúne símbolos, tradiciones, gastronomía, artesanías y una manera particular de entender la memoria y la relación con quienes han fallecido. Las ofrendas, el papel picado, las flores de cempasúchil, las velas, las fotografías, el pan de muerto y los alimentos forman un lenguaje cultural propio. Por ello, puede funcionar como un elemento muy poderoso dentro de la construcción de una marca país, al transmitir una imagen de México difícil de confundir con la de otro lugar.

El Día de Muertos refleja la combinación de distintas tradiciones indígenas y elementos incorporados durante el periodo colonial, dando lugar a una manifestación cultural que se ha transformado con el tiempo sin perder su esencia. En muchas comunidades no se trata solamente de una festividad turística, sino de una práctica familiar y comunitaria mediante la cual se conserva la memoria de los seres queridos y se transmiten conocimientos entre generaciones.

Desde la perspectiva de la marca país, esta tradición permite proyectar a México como un país con historia, creatividad, diversidad e identidad cultural propia. La imagen del altar, el cempasúchil, las catrinas y las calaveras mexicanas se han convertido en elementos reconocibles internacionalmente. Además, su presencia en campañas turísticas, películas, exposiciones y eventos internacionales demuestra su capacidad para generar una narrativa cultural que trasciende las fronteras. El interés por el Día de Muertos favorece el turismo cultural y genera oportunidades para artesanos, floricultores, productores de alimentos, diseñadores y artistas. Los mercados, festivales y actividades gastronómicas relacionadas con esta celebración pueden beneficiar a distintas cadenas productivas, siempre procurando que su comercialización respete a las comunidades y el significado de la tradición.

En el ámbito internacional, la marca país permite identificar y diferenciar a un Estado mediante signos y elementos que representan su identidad. La OmPI ha desarrollado mecanismos de protección internacional relacionados con signos oficiales, mientras que la Comunidad Andina cuenta con la Decisión 876, Régimen Común sobre Marca País, que reconoce la importancia de estos signos para proyectar la identidad de los países miembros. En este sentido, tanto en el ámbito internacional como en la Comunidad Andina, la marca país adquiere una dimensión cultural, jurídica y económica. Para la Comunidad Andina, resulta especialmente interesante porque países como Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia poseen elementos culturales, naturales y tradicionales que pueden fortalecer su identidad internacional. Así como México puede proyectarse mediante el Día de Muertos, los países andinos pueden utilizar su gastronomía, patrimonio indígena, paisajes, música, artesanías y productos emblemáticos para diferenciarse y generar oportunidades de turismo, inversión y comercio.

Una marca país debe construirse a partir de elementos auténticos capaces de contar una historia y generar una percepción positiva en el exterior. En el caso de México, el Día de Muertos cumple precisamente esa función: muestra un país que conserva sus tradiciones, pero que también tiene la capacidad de transformarlas y compartirlas con el mundo. Su reconocimiento por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad fortalece todavía más su proyección internacional.