Ley de IA en las pymes: qué hacer antes de que se apruebe
29 de octubre de 2026Contenido
El proyecto de ley 025 de 2026 fue radicado en la Cámara el 21 de julio y ha sido comentado en las últimas semanas, y con razón: impondría obligaciones a quienes desarrollan o usan inteligencia artificial, sin un régimen de transición. Con el texto actual, los sistemas en uso, y las empresas que los utilizan, tendrían que ajustarse desde que la ley entre en vigencia.
¿Aplicaría a las pymes?
Sí. Cubre a quien desarrolla IA y también a quien la usa. Una pyme que contrata una herramienta y la aplica con sus clientes o empleados queda dentro, siempre que el sistema se use en Colombia, afecte a personas en el país o se alimente de datos colombianos.
¿Qué le exigiría según lo que haga?
Si atiende clientes con un chatbot: debería avisar que la persona habla con una IA.
Si publica imágenes, audio o video generados con IA que parezcan reales: debería indicarlo y, si usa la voz o la imagen de una persona, contar con su autorización previa y expresa.
Si usa IA para seleccionar o evaluar personal: podría ser un sistema de alto riesgo, con evaluación de impacto antes de implementarlo y revisión al menos anual.
Si la IA transforma sustancialmente las funciones de sus trabajadores: debería adoptar planes de reubicación o capacitación, con seguimiento del Ministerio del Trabajo.
¿Conviene prepararse ya?
Sí. Aunque la norma deja mucho a reglas posteriores, ordena ajustar los sistemas en funcionamiento desde su entrada en vigor. Las multas llegarían hasta 3.000 salarios mínimos mensuales, aplicables sucesivamente mientras dure el incumplimiento. La ley prevé advertencias y planes de mejora, pero no los garantiza, y el tamaño de la empresa no es criterio de sanción. Además, normas que hemos tenido desde hace años, como la de protección de datos personales, son hoy aplicables al desarrollo, venta y uso de IA.
¿Qué hacer hoy?
Yo empezaría por inventariar los sistemas de IA en uso, incluidos los que los trabajadores usan "por su cuenta", y establecería reglas de gobernanza basadas en los principios de la OCDE, la UNESCO y la Unión Europea. Así se anticipa lo que viene, se aprovechan mejor estas herramientas y se evitan riesgos que ya hoy podrían generar responsabilidad.
Sea este u otro el proyecto que termine siendo ley, es el momento de aprovechar la IA y aprender a usarla con responsabilidad: entender los riesgos para los datos, las creaciones, los contratos, los empleados y los clientes, corregir lo que no vaya bien y mitigar. La ley llegará, pero los riesgos ya están presentes. ¿Por qué no empezar hoy?