Inviertan o vendan
05 de septiembre de 2026Contenido
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Permanentemente, en gran parte del mundo futbolero, se oye esa frase. Inviertan o vendan. Es el canto de batalla de los hinchas que ven cómo sus equipos pierden, algunos descienden y otros quedan al borde de la desaparición.
La irrupción de las sociedades anónimas, mercantiles, en el fútbol por allá a mediados del siglo pasado en Europa y más recientemente en Sudamérica ha hecho el cambio de dueños de los clubes mucho más sencillo. Antes, como corporaciones civiles sin ánimo de lucro, el equipo pertenecía a una comunidad, bien sea un barrio o una ciudad y era (o es en el caso argentino) prácticamente imposible de ser adquirido por un nuevo inversionista.
Luego de la compra del club, la suerte ha sido dispar. El Valencia CF, equipo que hasta hace relativamente poco era el tercero o cuarto de España, cambió de dueño, por algunos momentos hizo soñar a sus seguidores y gracias a una gestión desastrosa, la temporada pasada casi desciende y parece que la actual será igual o peor. Equipos como Blackburn Rovers o el Málaga, que disputaban torneos en primera división, se vieron relegados con los años a la tercera división.
El contraste con los dos nuevos grandes, PSG y Manchester City, es grande. Los dueños de estos equipos son fondos de inversión de países petroleros que tienen una visión del dinero algo diferente a la de los otros compradores. El éxito de estos dos se ha cimentado en la adquisición de los mejores jugadores sin importar el coste.
Comprar un club de fútbol no es barato y mejorar su situación deportiva mucho menos. La inversión inicial es apenas el primer paso. Los salarios de los jugadores son altos, los contratos terminan, los otros equipos también contratan jugadores y la espiral de salarios nunca desciende. Así que si algún inversionista tiene mucho dinero para comprar un club debe tener más que eso para mantenerlo y muchísimo más para mejorarlo.
Hace más de una década llegó a Millonarios un grupo inversionista que posteriormente obtuvo control total del club con las mismas promesas de los europeos, jugadores, triunfos, gloria. Este inversor solo ha logrado dos ligas en 22 campeonatos y para torneos internacionales mejor no decir nada. Eso sí, según la prensa financiera, ha recibido varios millones de dólares en dividendos.
La pregunta es ¿un dueño rico garantiza triunfos? Parece que no. Se dice que ahora nuevamente el equipo azul va a cambiar de dueño. No estaría muy ilusionado. Comprar el equipo o obtener la mayoría puede ser un buen negocio. Mejorarlo deportivamente parece que no tanto.
Soy seguidor de Millonarios desde por allá 1972 y cada vez lo veo más chico, gana poco, ilusiona menos; y para mayor tristeza el otro equipo de Bogotá gana más inclusive en torneos sudamericanos. El actual dueño nunca dio el salto de calidad que se esperaba y sobrevivió gracias a la indolencia de sus seguidores que como dicen ellos, en las buenas y en las malas lo apoyan. Hay que tener claro que ha habido más malas que buenas. Cualquier otro equipo perdería seguidores y por supuesto venta de entradas. Acá no y así les va, con ese apoyo no se hace necesario ganar.
Esperemos que el nuevo inversor de Millonarios, si es que llega, piense en dar un salto de calidad y no vea la compra como una simple operación financiera. Tiene todo para mejorar, hinchada, ciudad, algunos (pocos) buenos jugadores y, aunque no es importante, algo de historia. A pesar de todo eso durante mucho tiempo no se ha mejorado. Amanecerá y veremos.