Reforma Tributaria

Colombia necesita nuevos contribuyentes, no más impuestos

25 de agosto de 2026

Juan Pablo Suarez Figueroa

Socio en CMM Estudio Legal
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Colombia estrena gobierno con un déficit de 6,4% del PIB, una deuda bruta de 64,7% y un anuncio presidencial de reforma tributaria estructural que incluye la eliminación del impuesto al patrimonio. Eliminar ese tributo es necesario, pero no basta para atraer a nadie, pues quien ya se fue no vuelve porque desaparezca un impuesto que dejó de pagar hace años. Es el momento exacto, más bien, para intentar algo que no hemos intentado y es que, en lugar de subirle la tarifa a los mismos de siempre, salgamos a buscar contribuyentes nuevos. Esta es la conclusión a la que he podido llegar luego de haber acompañado durante años a familias que deciden irse o sacar patrimonio del país, en búsqueda de eficiencia y seguridad jurídica y fiscal.

Esos contribuyentes nuevos son los que ya se fueron. Panamá gana por territorialidad, cercanía, idioma y huso horario, pero no por virtudes inalcanzables. Y quien se fue cree que paga cero, lo que no es del todo cierto en la práctica. Muy por el contrario, paga colegio internacional, vivienda comparable, doble asesoría, reduce su calidad de vida y parte la familia en dos países. La mayoría vuelve de visita cada dos meses y vive contando los días de ingreso y salida del país. Contra ese costo total sí podemos competir.

Se fueron algunos por seguridad, pero el grueso por falta de previsibilidad. El decreto que creó el impuesto de guerra en 2002 dispuso que se causaría por una sola vez y más de veinte años después seguimos gravando el patrimonio “por una sola vez”, solo que esta vez de manera permanente. Nadie puede planear a 15 años donde las reglas cambian cada 18 meses.

La normalización castigó lo omitido y ha funcionado con miedo. Cada normalización que entró en vigencia produjo la mitad de la anterior. El problema de hoy ya no es el capital oculto, sino el capital fugado con los cambios de residencia y el capital declarado que está afuera y no encuentra garantías para regresar. Eso, en mi opinión, no se resuelve con amnistías sino con una oferta como lo puede ser un nuevo régimen fiscal optativo de nuevo residente.

Quien hoy no sea residente fiscal y traslade su residencia a Colombia debería pagar una suma fija sobre sus rentas y activos del exterior durante quince años, amparado en un contrato de estabilidad. La renta de fuente colombiana tributa completa, sin excepción, y se conservan íntegros los estándares internacionales. Italia y Grecia ya lo vienen implementando y lo justifican con el sacrificio de tarifa, pero ampliando la base, situación que genera una mayor apuesta fiscal.

El país ganaría al principio un recaudo limitado derivado de la tarifa fija propuesta, pero finalmente un recaudo sobre una base de activos y contribuyentes que, en todo caso, hoy en día no pagan. La mayor ganancia se traduce en el dinamismo económico que dicha repatriación de activos y contribuyentes va a generar en el país. Quien regresa compra vivienda y vehículo, viaja, contrata, invierte y consume, y desde ese día genera renta colombiana que tributa completa.

El nuevo Gobierno la llama patria milagro. Esa es, precisamente, la que se construye reagrupándonos como país para fortalecernos y trayendo de vuelta a Colombia lo que le corresponde.