Acoso sexual

Acoso sexual en el ámbito laboral: hacia una cultura organizacional de prevención

29 de septiembre de 2026

Laura Alejandra Hurtado Varón

Asociada – Derecho Laboral en Gamboa Garciìa Roldaìn & Co
Canal de noticias de Asuntos Legales

Contenido

En un estudio reciente, el Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic) señaló que cerca del 23% de las mujeres ha experimentado conductas de acoso sexual en el trabajo. Asimismo, reportó que únicamente el 41% de las víctimas denuncia estas situaciones y que, de quienes lo hacen, el 40% enfrenta represalias, mientras que el 59% encuentra barreras para acceder a la justicia.

Más allá de las cifras, estos datos permiten formular una pregunta que resulta especialmente relevante para las organizaciones ¿por qué, a pesar de los avances normativos y de la creación de mecanismos institucionales para prevenir, atender y sancionar el acoso sexual, estas conductas continúan presentándose en los espacios de trabajo?

En los últimos años, Colombia ha avanzado de manera significativa en la construcción de un marco jurídico dirigido a enfrentar esta problemática. La expedición de la Ley 2365 de 2024 constituye un ejemplo de ello, al establecer medidas de prevención, protección y atención frente al acoso sexual en el contexto laboral y al imponer a los empleadores obligaciones específicas para prevenir, investigar y sancionar estas conductas.

Sin embargo, vale la pena preguntarse cómo las compañías pueden intervenir antes de que estas conductas se produzcan. Para ello, es necesario identificar las condiciones que pueden facilitar su aparición o tolerancia y adoptar medidas acordes con las dinámicas de cada organización.

En este sentido, resulta útil que las compañías fortalezcan sus estrategias de sensibilización y capacitación, de manera que se generen espacios en los que sea posible reconocer situaciones que, por formar parte de determinadas dinámicas sociales, pueden pasar inadvertidas.

La capacitación permite comprender qué comportamientos pueden constituir acoso sexual, cuáles son sus efectos y cómo actuar frente a ellos. De esta manera, más que limitarse a comunicar las conductas prohibidas, la sensibilización puede contribuir a generar criterios comunes que permitan identificarlas y cuestionarlas de manera oportuna.

En segundo lugar, conocer las dinámicas propias de cada organización constituye un elemento esencial para diseñar estrategias de prevención. Para ello, es necesario identificar las formas de relacionamiento que existen al interior de la compañía, así como las situaciones o dinámicas que pueden representar oportunidades de mejora. Este conocimiento permite adoptar medidas de prevención acordes con las particularidades de cada organización y no únicamente desde una perspectiva general o abstracta.

Finalmente, la prevención debe estar acompañada de una respuesta efectiva frente a estas conductas. La investigación y sanción cumplen una función persuasiva al transmitir que la organización toma en serio esta problemática y que su ocurrencia genera consecuencias.

Desde esta perspectiva, la prevención del acoso sexual exige pasar de una aproximación abstracta, predominantemente reactiva, a una aproximación cultural capaz de intervenir sobre las prácticas cotidianas presentes en una organización.

Esto supone reconocer que transformar una cultura organizacional no ocurre mediante la simple expedición de una política interna. Requiere educación, liderazgo, cuestionamiento de prácticas normalizadas, participación de los trabajadores y, sobre todo, coherencia entre aquello que la organización declara prohibir y aquello que efectivamente tolera.

Aproximación cultural capaz de intervenir sobre las prácticas cotidianas