Crítica a la metodología SIFI
14 de abril de 2026Contenido
Tratándose de la noción de capital de calidad, los instrumentos de absorción de pérdidas estuvieron en el centro de las respuestas regulatorias ante la crisis financiera de 2008. Un primer avance se concretó con la adopción de la metodología para clasificar instituciones con importancia sistémica global (G-BIS o SIFI, por sus siglas en inglés). El segundo avance se presentó al conminar a los países a adoptar metodologías similares en sus respectivas jurisdicciones, permitiéndoles hacerlo con autonomía para respetar las arquitecturas regulatorias domésticas (D-BIS).
Una de las principales características de la metodología G-BIS radica en la estructura de buckets o tramos, estableciendo un sistema que clasifica entre menor y mayor importancia sistémica. Dependiendo de los niveles sistémicos, se genera un sobrecargo de capital que varía entre 1% y 3.5%. Esta exigencia regulatoria de mayor capital busca preparar a las instituciones para absorber pérdidas tan rápido como sea posible, contribuyendo a salvaguardar la estabilidad financiera.
La tabla 1 ilustra adecuadamente la metodología G-BIS, revelando el más notorio mecanismo regulatorio: el sistema incremental de sobre carga de capital. Entre mayor sea la importancia sistémica, mayor es la exigencia regulatoria en términos de capital. Según el útlimo reporte de Basilea en 2025, J.P. Morgan es la única institución global clasificada en el bucket 4, seguida en el bucket 3 por HSBC, Bank of America, ICBC y Citigroup.
En relación con las entidades con importancia sistémica en Colombia, el artículo 2.1.1.4.3 del Decreto 2555 de 2010 establece la obligación de constituir un colchón del 1% del valor de los activos ponderados por riesgo para las entidades clasificadas. No se cuenta entonces con un sistema incremental, elucidando una provisión regulatoria que consagra la misma sobrecarga de capital para las entidades clasificadas sin importar las diferencias entre sus dimensiones sistémicas.
Si bien la arquitectura regulatoria-financiera en Colombia se ha manejado con responsabilidad técnica, algunos ajustes podrían contribuir a fortalecer instrumentos vigentes. Un claro ejemplo estriba en esta metodología de connotación sistémica, abriendo nuevos derroteros de análisis jurídicos y macroeconómicos.