Reglas

Delaware cambió las reglas del juego. ¿Saben los fundadores colombianos lo que eso implica?

21 de marzo de 2026

María Beatriz Segura

Socia y directora de las prácticas de M&A y Private Equity, y Energía & Renovables de Mendoza
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El 27 de febrero de 2026, la Corte Suprema de Delaware resolvió Rutledge v. Clearway Energy Group LLC y cerró el debate: las enmiendas al artículo 144 del Delaware General Corporation Law (la reforma más significativa al derecho corporativo de ese estado en décadas) son constitucionales y están plenamente vigentes. Para quienes operamos en el universo del M&A y private equity en Colombia, esta decisión no es un dato solamente académico.

La historia detrás de la reforma es conocida pero vale la pena contarla en contexto. En diciembre de 2024, la Corte de Cancillería de Delaware invalidó el paquete de compensación de Elon Musk en Tesla, valorado en US$56.000 millones, por incumplir los estándares fiduciarios aplicables. En respuesta, Musk no solo reincorporó Tesla y SpaceX en otros estados, sino que llamó públicamente a otros fundadores a hacer lo mismo. La amenaza fue suficiente: Delaware, cuya franquicia corporativa representa más de un tercio de su presupuesto estatal, reaccionó con la reforma legislativa más significativa en décadas. El Senate Bill 21 fue diseñado para hacer más difícil que grupos minoritarios de accionistas demanden a accionistas controlantes como Musk o Mark Zuckerberg por presuntos conflictos de interés.

El efecto práctico de la reforma es concreto. Bajo el régimen anterior, las transacciones entre una empresa y su accionista controlante estaban sujetas al exigente entire fairness standard, que obliga al fiduciario a demostrar que la operación fue completamente justa, tanto en precio como en proceso. Para escapar de ese escrutinio, el controlante debía obtener dos aprobaciones simultáneas: la de un comité independiente de directores y la de la mayoría de los accionistas minoritarios. Con las enmiendas, basta con activar uno solo de los dos mecanismos para acceder a la exención de responsabilidad y blindar la operación frente a cuestionamientos bajo el estándar de entire fairness. Los accionistas minoritarios que quieran impugnar una transacción aprobada bajo este nuevo esquema enfrentan una barrera procesal considerablemente más alta.

¿Por qué importa esto en Colombia? Porque la gran mayoría de los fondos de private equity que invierten en activos colombianos y muchos de los vehículos de holding utilizados en transacciones de M&A cross-border están incorporados en Delaware. Esto significa que la gobernanza de esas estructuras, los derechos de los accionistas minoritarios y las reglas para aprobar operaciones entre partes relacionadas se rigen, en primer lugar, por la ley de ese estado. La reforma también redefine quién es "accionista controlante": ahora se requiere al menos el 33% del poder de voto más autoridad gerencial real, o más del 50% directamente, una definición que, de haber existido antes, habría excluido al propio Musk de esa categoría en Tesla.

La conclusión es práctica: quienes participen como socios o accionistas en vehículos incorporados en Delaware deben revisar sus acuerdos de accionistas, sus mecanismos de protección como minoritarios y las cláusulas que regulan transacciones con partes relacionadas. El foco del litigio futuro se desplazará hacia disputas sobre si los miembros de junta directiva que aprobaron la transacción eran verdaderamente independientes, y sobre la calidad y completitud de la información provista a los minoritarios. En ese nuevo escenario, la protección real no vendrá del estándar judicial, vendrá de la negociación contractual previa. Entender ese cambio y anticiparse a él no es optativo para quienes hacen M&A con seriedad; se volverá parte del trabajo.