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La confianza en la IA exige demostrar su cumplimiento

20 de octubre de 2026

Roberto García Alonso

Profesor Asociado de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales de la Universidad de La Sabana
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La confianza en la IA exige demostrar su cumplimiento

El 3 de octubre de 2025, la Superintendencia Financiera anunció una herramienta SupTech basada en inteligencia artificial para automatizar la calificación del diseño de los programas de prevención del riesgo de lavado de activos y financiación del terrorismo de las entidades vigiladas. El caso está directamente vinculado con la función de supervisión: el modelo procesa matrices e integra nuevas variables para apoyar una evaluación más ágil, objetiva e integral. Precisamente por intervenir en una actividad supervisora, su valor no depende solo de la productividad que genere, sino de la posibilidad de demostrar, mediante evidencias verificables, la precisión, trazabilidad y fiabilidad de sus resultados.

Colombia ha avanzado considerablemente en la construcción de un marco jurídico aplicable a la IA. La Ley 1581 de 2012 establece obligaciones sobre protección de datos personales; la Sentencia T-323 de 2024 fijó garantías para su utilización en la justicia; y la Superintendencia de Industria y Comercio adoptó instrucciones específicas sobre el tratamiento de datos mediante estas tecnologías. A ello se suma el Conpes 4144 de 2025, que estableció una política nacional de inteligencia artificial. El desafío ya no consiste exclusivamente en formular reglas, sino en convertirlas en condiciones de confianza para quienes desarrollan, contratan y utilizan estos sistemas.

Para las empresas, esta distinción tiene consecuencias económicas concretas. Una organización puede invertir en inteligencia artificial, adoptar políticas internas y realizar evaluaciones de riesgos. Sin embargo, cuando pretende contratar con una multinacional, prestar servicios a una entidad pública o acceder a un mercado internacional, se encontrará con una exigencia adicional: demostrar que sus sistemas cumplen determinados requisitos de seguridad, transparencia o fiabilidad. La confianza comercial deja entonces de depender únicamente de declaraciones contractuales y comienza a apoyarse en evidencias técnicas.

Este cambio explica la importancia creciente del aseguramiento de la inteligencia artificial, entendido como la capacidad de comprobar que los sistemas satisfacen requisitos previamente establecidos. No se trata simplemente de auditar para detectar incumplimientos. También permite reducir incertidumbres en las decisiones de inversión, facilitar procesos de contratación, mejorar la gestión de proveedores y respaldar afirmaciones sobre la calidad de una tecnología. Un sistema cuyo desempeño puede verificarse ofrece una ventaja frente a otro que únicamente promete resultados equivalentes.

La experiencia internacional muestra cómo esta capacidad empieza a adquirir relevancia económica. La norma ISO/IEC 42001 establece requisitos para sistemas de gestión de inteligencia artificial, mientras ISO/IEC 42006 define condiciones para los organismos que los auditan y certifican. Son estándares voluntarios, salvo cuando una disposición aplicable o un contrato les atribuye efectos específicos. Su importancia radica en que ofrecen referencias compartidas para evaluar prácticas organizacionales. La certificación de un sistema de gestión no garantiza que cada resultado algorítmico sea correcto, pero puede aportar evidencia independiente sobre los procesos mediante los cuales una organización administra sus riesgos.

Aquí aparece una cuestión estratégica para Colombia. Las empresas pueden desarrollar capacidades internas de evaluación y contratar servicios especializados, pero la credibilidad de sus evidencias también depende de la existencia de organismos competentes, procedimientos reconocibles y mecanismos de verificación independientes. Ya existen conexiones con redes internacionales en este ámbito: Tech4Peace, con sede en Bogotá, figura como socio afiliado de Z-Inspection®, una iniciativa dedicada a la evaluación de sistemas de inteligencia artificial confiables. Cuando esa infraestructura es limitada o poco visible, demostrar el cumplimiento puede resultar más costoso y complejo. El problema deja de ser exclusivamente regulatorio: afecta la posibilidad de competir en mercados donde la confianza tecnológica se convierte progresivamente en un requisito comercial.

El sector público desempeña un papel importante en este proceso. La SIC, la Superintendencia Financiera y otras autoridades cuentan con competencias que inciden sobre sistemas de IA en sus respectivos ámbitos. En la justicia, el Acuerdo PCSJA24-12243 de 2024 estableció lineamientos para el uso responsable y seguro de IA generativa. Estos instrumentos muestran que Colombia no carece de fundamentos institucionales. Sin embargo, las obligaciones existentes no siempre vienen acompañadas de criterios públicos suficientemente específicos para evaluar técnicamente su cumplimiento. Esa situación dificulta construir referencias comunes entre reguladores, proveedores y usuarios empresariales.

La consecuencia puede ser especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas tecnológicas. Una compañía con recursos suficientes puede contratar evaluaciones internacionales, adquirir certificaciones y mantener equipos especializados. Una empresa emergente puede disponer de una solución igualmente prometedora, pero encontrar mayores dificultades para acreditar su fiabilidad ante clientes exigentes. La ausencia de mecanismos accesibles de verificación no elimina necesariamente los riesgos; puede convertir la demostración de confianza en una barrera adicional de entrada. Por eso, desarrollar capacidades institucionales de aseguramiento también constituye una cuestión de competitividad.

Colombia necesita comprender que la verificación no es únicamente una herramienta de supervisión pública. Es parte de la infraestructura que permite transformar la innovación en relaciones comerciales sostenibles. Las reglas establecen qué debe protegerse; la capacidad de verificación permite demostrar que esas exigencias se cumplen y facilita que terceros confíen en esa demostración. Para las empresas, la diferencia puede determinar quién accede a un contrato, quién atrae inversión y quién logra escalar sus soluciones. En la economía de la inteligencia artificial, cumplir será indispensable; poder demostrarlo será una ventaja competitiva.