Obras por impuestos: ver materializado en obras lo que se paga en impuestos
20 de junio de 2026Contenido
Una de las frustraciones más comunes entre los empresarios en Bogotá es no saber qué pasa con los impuestos que pagan. Año tras año, las empresas giran recursos significativos al Estado, y pocas veces tienen claridad sobre en qué se convirtieron esos dineros. La gran cantidad de noticias sobre corrupción y la falta de ejecución de obras genera la sensación de que el dinero pagado no va para la comunidad sino para los bolsillos de algunos. Ante esto aparecen las obras por impuestos como una respuesta directa a esa frustración.
Este mecanismo permite que las empresas de Bogotá destinen parte de sus obligaciones tributarias distritales a financiar directamente proyectos de infraestructura y servicios sociales en la ciudad. No es un beneficio adicional ni un gasto extra. Es la posibilidad de redirigir impuestos que ya están causados hacia proyectos que la empresa puede ver, acompañar y, en muchos casos, ejecutar directamente.
La norma contempla dos formas de participar. La primera es a través de un convenio con una entidad distrital, donde el contribuyente ejecuta directamente la obra y, una vez entregada a satisfacción, recibe unos Títulos para la Renovación del Territorio Distrital que puede usar para pagar sus impuestos o negociar. La segunda es a través de una fiducia, donde el contribuyente deposita los recursos en un patrimonio autónomo destinado exclusivamente al proyecto, y desde ese momento la Secretaría Distrital de Hacienda suspende el pago de los tributos distritales sin generar intereses ni sanciones durante la ejecución. En ambos casos, el contribuyente sabe exactamente en qué se gastarán sus recursos, algo que el pago ordinario de impuestos nunca garantiza.
Los beneficios van más allá de lo financiero. Una empresa que participa en este mecanismo no solo paga impuestos sino que construye ciudad. Puede elegir proyectos que generen impacto directo en comunidades vulnerables, acompañar su ejecución y ver materializado en obra lo que antes era simplemente un giro bancario al Distrito. Esa capacidad de participación activa tiene un valor enorme hacia adentro, con empleados que se identifican con una empresa que hace algo concreto por Bogotá, y hacia afuera llegando a clientes e inversionistas. Poder mostrar una obra terminada, con beneficiarios reales y respaldo institucional del Distrito, es un activo de reputación que el pago ordinario de impuestos nunca genera.
Bogotá apenas está comenzando este camino. El mecanismo fue introducido en el Plan de Desarrollo del Alcalde Galán mediante el Acuerdo 927 de 2024, reglamentado inicialmente por el Decreto 639 de 2025 para la modalidad de convenio, y completado con el Decreto 043 de 2026 que reguló la modalidad de fiducia. En junio de 2025 se adoptó el Manual Operativo que define los procedimientos paso a paso, y en su versión más reciente de abril de 2026 ya incorpora las dos modalidades con plazos, requisitos y roles claramente definidos para todos los actores. Es un marco normativo nuevo y en construcción, pero suficientemente sólido para que una empresa pueda participar con claridad sobre las reglas del juego.
Ahora bien, que el mecanismo sea nuevo abre múltiples oportunidades para los contribuyente. El marco normativo permite que los contribuyentes no solo escojan proyectos del listado que publica el Distrito, sino que propongan iniciativas propias ante la entidad competente y las estructuren según sus intereses. En esa medida, este mecanismo no es solo una forma de pagar impuestos sino una plataforma para que el sector privado proponga cómo quiere contribuir al desarrollo de la ciudad.
Finalmente, las obras por impuestos no son para todas las empresas ni para todos los proyectos, y conviene analizar con cuidado el perfil de cada compañía, el tipo de obligaciones que tiene frente al Distrito y la capacidad de estructuración que puede asumir. Pero para quienes cumplen los requisitos, este mecanismo ofrece algo que pocas veces el sistema tributario permite: la satisfacción de saber exactamente en qué se convirtió lo que se pagó.