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La inteligencia artificial no es el futuro, es el presente. En casi todas las conversaciones que tengo con líderes de áreas legales, financieras o directores generales, la IA generativa aparece como el gran tema del momento. Todos quieren saber cómo aprovecharla, cómo implementarla y, sobre todo, cómo no quedarse atrás. Pero en el mundo legal, esta revolución tecnológica no se está librando solo en los laboratorios de desarrollo o en las salas de juntas. La verdadera batalla, la que definirá el futuro de cómo investigamos y practicamos el derecho, se está peleando en los tribunales. Dos casos judiciales recientes pintan un panorama fascinante y, a la vez, preocupante. Nos muestran que el acceso a la información legal, el combustible que alimenta a estas potentes herramientas de IA, se está convirtiendo en el nuevo campo de batalla.
El Dilema del copyright ¿Entrenar una IA es "uso justo" o un robo sofisticado?
El primer caso se trata de Thomson Reuters contra ROSS Intelligence, una startup de IA que prometía revolucionar la investigación legal. La acusación central es que ROSS utilizó estos comentarios a sentencias para entrenar su propio motor de inteligencia artificial, creando, en esencia, un competidor directo con material ajeno. Si un tribunal decide que usar contenido protegido para entrenar una IA comercial es "uso justo" (fair use), se abriría una caja de Pandora que podría desmantelar el modelo de negocio de todos los creadores de contenido, no solo en el ámbito legal. Se sentaría un precedente donde la innovación de unos se construiría sobre la inversión y el trabajo de otros, sin compensación alguna.
La guerra por el acceso: Cuando los gigantes cierran la puerta a la Innovación
Pero el copyright es solo una cara de la moneda. La otra, quizás más estratégica, es el control del acceso a los datos. ¿Qué pasa cuando los pocos jugadores que poseen las bases de datos legales completas deciden cerrar el grifo a los competidores más pequeños e innovadores? Esto nos lleva al segundo caso: la demanda entre Alexi, una startup canadiense de IA, y el gigante vLex/Fastcase (ahora parte de Clio). Alexi acusa a Clio de utilizar una supuesta infracción de contrato como pretexto para eliminar a un competidor del mercado, cortándole el acceso a la base de datos de jurisprudencia que era vital para su funcionamiento. Según la contrademanda de Alexi, esta movida busca consolidar un oligopolio en el que solo tres grandes jugadores a nivel mundial controlan los datos legales necesarios para competir en el mercado de la IA.
¿Qué significa esto para ti como líder de un equipo de abogados?
Como alguien que ha dedicado su carrera a tender puentes entre el derecho y la tecnología, veo estas batallas legales no como un obstáculo, sino como una señal de madurez del mercado. Nos obligan a ser más críticos y estratégicos. La idea de que la IA legal será barata y accesible para todos podría ser una ilusión si el acceso a los datos se convierte en un bien de lujo. Los líderes deben presupuestar y planificar entendiendo que las herramientas más robustas y legalmente seguras probablemente tendrán un costo que refleje el valor de los datos que utilizan.
La revolución de la IA en el derecho está en pleno apogeo, pero su camino está siendo pavimentado en los tribunales. La pregunta para los líderes de hoy ya no es si vamos a usar IA, sino qué IA vamos a usar, bajo qué términos y a qué costo real para nuestra organización y para el ecosistema de innovación.