Legislación

Conozca los cambios que debe tener en cuenta sobre la actualización de cédula y pasaporte

Gráfico LR

Ambos documentos deben reemplazarse al vencerse sin importar el cambio de diseño en el caso del pasaporte y la cédula digital

02 de marzo de 2026

Isabella Rodríguez Ángel

Canal de noticias de Asuntos Legales

Contenido

La Registraduría Nacional del Estado Civil ha ratificado que para 2026 la cédula de ciudadanía amarilla con hologramas mantiene su plena vigencia legal en todo el territorio colombiano.

Pese al avance en el proceso de masificación de la identidad digital, la entidad aclaró que el documento tradicional no ha perdido validez y que actualmente ambos formatos coexisten para todos los efectos legales.

Según la información oficial de la institución, la cédula amarilla cuenta con características tecnológicas y físicas que permiten la identificación automática de una persona mediante la comparación de sus huellas dactilares. En consecuencia, este formato sigue siendo plenamente válido.

Respecto a la obligatoriedad del cambio de documento, la abogada especializada en derecho corporativo, Sylvia Di Terlizzi, de CMM Estudio Legal, explicó de manera textual que “no es necesario cambiar la cédula amarilla con hologramas por la cédula digital”.

Gráfico LR

La especialista detalló que el modelo anterior conserva su utilidad técnica para la identificación biométrica. En los escenarios donde una entidad bancaria o una notaría rechace el documento tradicional, existen fundamentos legales sólidos para exigir su aceptación inmediata basándose en las directrices de la propia Registraduría.

Sobre este punto, la abogada Di Terlizzi señaló que “ese notario o banco que rechaza la cédula amarilla estarían solicitando documentos diferentes a lo previstos en la ley, rompiendo el principio de simplicidad de los trámites que consagra el Decreto Ley 019 de 2012 o norma Antitrámites”.

La Registraduría ha reiterado ambas versiones son válidas, por lo que cualquier institución que persista en el rechazo debe presentar un argumento válido para tal acción. Para los ciudadanos que se encuentran adelantando la obtención de un nuevo documento, la Registraduría expide una contraseña que funciona como evidencia de que este está en proceso de producción.

No obstante, este comprobante tiene limitaciones jurídicas. Di Terlizzi aclaró que la contraseña “no tiene el mismo valor jurídico pleno que la cédula física” y puntualizó que “no sirve para votar, pero sí puede ser admitido para la celebración de negocios salvo que haya normas específicas que exijan la presentación del documento definitivo”.

LOS CONTRASTES

  • Sylvia Di Terlizzi Abogada de derecho corporativo en CMM

    “La propia Registraduría del Estado ha señalado que, tanto la cédula amarilla con hologramas, como la cédula digital, son los documentos válidos para la identificación para los colombianos mayores de 18 años”.

En cuanto al pasaporte, el Ministerio de Relaciones Exteriores implementó cambios normativos que impactan la actualización de documentos para 2026. Se eliminó la obligación de renovar el pasaporte de forma inmediata cuando el titular cambia de documento de identidad interno, permitiendo que menores que pasan a tarjeta de identidad o jóvenes que alcanzan la mayoría de edad utilicen su pasaporte hasta la fecha de vencimiento original.

Asimismo, a partir de abril de 2026, comenzó la expedición de un nuevo diseño con estándares de seguridad superiores y elementos iconográficos nacionales. Al igual que con la cédula, el pasaporte anterior sigue siendo válido para viajes internacionales siempre que se encuentre vigente y en buen estado físico, evitando desplazamientos innecesarios a las oficinas de cancillería.

Antecedentes

La cédula amarilla con hologramas se empezó a expedir en Mayo de 2000, como un documento de vigencia indefinida que solo requiere cambio por pérdida o deterioro, mientras que la nueva cédula digital nace con una caducidad programada de 10 años.

Esta fecha de vencimiento en el formato digital nace por la necesidad tecnológica para actualizar los sistemas de seguridad biométrica y el reconocimiento facial del ciudadano, garantizando que el documento sea infalsificable a largo plazo.